PuroMarketing

El verano aún no ha llegado - al menos de forma oficial - aunque en algunos lugares ya hace calor y los días son lo suficientemente soleados como para hacer pensar que el verano ya está entre nosotros.

Pero, aunque el verano no haya arrancado, las empresas ya están ultimando sus preparaciones para esos días. Es el momento de la tensión entre los trabajadores para lograr tener vacaciones justo cuando se quiere y pelearse por los días señalados. Es el momento en el que se hacen ajustes para que las cosas sigan con cierta normalidad. Y es también el momento en el que aquellos sectores que tienen más trabajo en verano, como puede ser la industria del turismo, hacen contrataciones temporales para estar preparados para el trabajo extra que se les viene encima.

Sin embargo, se acaba teniendo cierta tentación a - dado que se acerca el verano y el tiempo de desconexión - relajar las cosas en lo que a otras áreas toca. Y esto ocurre en muchos terrenos y en muchas de las cuestiones que para las empresas y las marcas son cruciales. El verano es ese período en el que se baja también peligrosamente la guardia. Ciertos elementos se consideran menos importantes y se acaban dejando un tanto de lado, porque con cumplir con los mínimos básicos se siente que se está haciendo lo importante. Total, parece ser el pensamiento de base, en verano la gente no se entera de mucho y no está pendiente de las marcas. Y eso es un fallo garrafal, porque el verano no solo no debe hacer que la estrategia de marketing se relaje sino que además puede ser una poderosa oportunidad.

El consumidor nunca se va de vacaciones

De entrada, darle vacaciones de verano al marketing es un error, porque el consumidor nunca se va de vacaciones. Puede que nos vayamos a la playa o a hacer un circuito turístico en algún lugar monumental, puede que simplemente nos quedemos en casa en 'plan relax', pero mientras hacemos todo esto seguimos siendo consumidores.

No solo seguimos comprando cosas, sino que también seguimos decantándonos por unas marcas y por otras. Esto lo tienen muy claro las compañías que se dedican a la industria turística, pero es algo en realidad que se aplica a todo. Seguimos siendo consumidores de todas las cosas posibles.

El verano crea nuevas oportunidades

Igualmente, el verano es una oportunidad para posicionar a la marca, a la empresa o al producto de turno usando otros reclamos. No hay más que pensar, por poner un ejemplo concreto, en aquellas compañías que lanzan packagins especiales durante el período. El verano simplemente abre nuevas oportunidades y solo hay que saber aprovecharlas.

Tu competencia está más relajada

Estas oportunidades no solo llegarán a unos consumidores que seguirán consumiendo y siguiendo a las marcas, sino que lo harán además en un entorno en el que es probable que una parte muy importante de tu competencia se haya tomado vacaciones. La competencia estará en un modo mucho más relajado y eso hará que destacar y lograr que los mensajes propios sean mucho más relevantes y logren llegar mejor al consumidor sea más sencillo.

Hay mucha menos competencia en la parrilla informativa

Por otra parte, no es solo la competencia la que está relajada, sino que también hay una suerte de crisis general en los contenidos. No es que no pasen cosas en verano - siguen pasando - pero sí que una parte muy importante de las cosas se siguen 'reservando' para los meses de otoño, invierto y hasta primavera.

Esto crea una especie de vacío informativo, especialmente en los medios. Quien haya tenido que trabajar como periodista en un mes de agosto, especialmente en prensa muy especializada, podrá dar fe de esta situación. Se acaban las avalanchas de emails y todo adquiere cierta condición de páramo informativo. Por eso, cualquier cosa que la marca haga y sepa vender con una buena estrategia de comunicación se convertirá en mucho más relevante.

Tienes que replantearte el verano como 'entidad'

Y, además, una razón clave para no apagar por completo la estrategia de marketing y la actividad durante el verano está en que, quizás, haya que empezar a replantearse el verano como concepto. Los meses de verano siguen siendo los que los españoles siguen prefiriendo como período vacacional, pero empieza a existir ya una tendencia a repartir las vacaciones y también ha comenzado ya el ocaso de agosto como mes favorito para las vacaciones. Antes, agosto era cuando todo el mundo se iba de vacaciones y todo cerraba. Ahora, eso es ya más relativo.