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Desde hace unos años, Marie Kondo se ha convertido en una especie de icono cultural y en una suerte de líder de la organización. En los últimos meses, ha estrenado un programa en el que se acerca a casas de diferentes personas y diferentes familias y pone orden en sus desastres, haciendo que sus lecciones sean todavía más populares y más reconocibles a un nivel mucho más amplio. Que una de sus recomendaciones sobre la cantidad de libros que se deberían conservar en casa se hiciese viral solo aumentó el poder de reconocimiento de Marie Kondo y de su filosofía del orden.

Como explican los seguidores de Kondo, su filosofía se basa en unas patas muy claras. En principio, solo hay que conservar aquellas cosas que son realmente valiosas para uno y deshacerse de todo aquello que simplemente esté ocupando espacio. Kondo invita a coger las cosas, preguntarse si nos hacen felices y, si esto no ocurre, deshacerse de ellas.

Posiblemente, haya bastante de filosofía del siglo XXI y de la obsesión recurrente con la felicidad que nos ha marcado en los últimos años en el éxito de Kondo y de sus teorías. Quienes han leído sus libros prometen que, por lo menos, ayuda a mantener los cajones mucho mejor ordenados y a hacer de forma mucho más eficiente las maletas, lo que en la era de las aerolíneas low cost y sus restricciones de equipaje no es poco.

Pero ¿a qué viene mentar a Marie Kondo cuando de lo que se está hablando es de estrategia de marketing? Más allá de que Kondo sea ella misma un caso de estudio sobre cómo crear marca personal y cómo lograr hacer que esta triunfe, sus lecciones sobre organización y sus principios sobre orden y desorden pueden ayudar también a poner orden en la estrategia de marketing.

La esencia de lo que hace que el cajón de los calcetines deje de ser un desastre también puede servir para hacer que la estrategia de marketing y el trabajo marketero fluya de un modo mucho más organizado y mucho menos caótico.

En un análisis en Clickz han, de hecho, aplicado directamente la esencia de la filosofía de Marie Kondo, el método konmari, al marketing digital. De lo que han concluido y de los paralelismos que han establecido, se pueden sacar tres grandes puntos en los que trabajar que funcionan como un examen de conciencia de lo hecho y un golpe de timón para hacerlo todo mejor después.

Primer paso: observa tu caos

El método konmari parte de visualizar antes tu caos. Es decir, antes de ponerse a ordenar hay que saber qué se tiene y qué conforma tu caos. Lo mismo ocurre con la estrategia de marketing. En Clickz lo aplican a la digital, pero en realidad la idea se aplica en todas sus variantes y en todas las patas del marketing. Antes de cambiar la estrategia o antes de poner orden en ella, hay que tener muy claro qué se está haciendo. Se necesita hacer un examen de conciencia en profundidad y comprender qué se ha estado haciendo y qué se tiene en marcha en ese momento. Hay que lograr tener una visión holística de la estrategia de marketing y de todo el impacto que todas esas cosas están teniendo.

Segundo paso: separa lo que importa y lo que no

Marie Kondo te recomienda que piensen en lo que tienes y que separes entre lo que importa y lo que no. Lo que no se va fuera. En tu armario, posiblemente se irían fuera esas prendas que hace años que no te pones. ¿Cómo se aplica esto en la estrategia de marketing?

En realidad de un modo muy similar, uno en el que además es importante, como recuerdan en el medio estadounidense, la honestidad con uno mismo a la hora de analizar lo que se hace y si es o no una pérdida de tiempo. Hay que preguntarse qué impacto tienen las diferentes líneas en las que se está trabajando en la estrategia de marketing y si los esfuerzos que se están haciendo en esos espacios merecen (ahora o en el futuro) la pena. Es el momento, en definitiva, de estudiar si se está empleando todavía puntos y herramientas por simple inercia y si se podrían eliminar de la estrategia.

Este punto permite hacer mucho más efectiva y eficiente la estrategia de marketing, porque permite eliminar todo aquello que simplemente come recursos pero no ofrece resultados.

Tercer punto: hay que cambiar cómo se ven las cosas

Todo este proceso de identificar, cambiar y ajustar no sirve de nada sin el tercer paso. El método de Marie Kondo implica que el paso final es cambiar la filosofía, es mantener ya el orden porque se ha cambiado cómo se relaciona uno con las cosas. En esta aplicación en términos de marketing supone dejar de hacer las cosas como se estaban haciendo para empezar a ser más efectivos.