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Los contenidos son los reyes de la red y las últimas adquisiciones de las empresas líderes en internet así lo confirman. Las redes sociales necesitan los contenidos para conseguir mantener la atención de los usuarios y los contenidos son la clave para dinamizar su funcionamiento.

Ni Twitter ni Facebook serían lo mismo sin la información que comparten los usuarios y sin que esos mismos usuarios las utilizasen como punto para enterarse de lo que está pasando en todo momento. Y para competir con ello, las demás redes sociales tienen que convertirse en un punto de información, aunque sea de una forma altamente especializada.

LinkedIn acaba de cerrar la compra de Newsle, una plataforma centrada, según ellos mismos definen, en "ofrecer información importante sobre la gente que te preocupa". Tienen 3 años de vida y 2 millones de usuarios. Lo que LinkedIn ha pagado por Newsle es un misterio, ya que la red social no lo ha desvelado - a pesar de las preguntas de los medios estadounidenses - y, aunque es una empresa cotizada, solo tiene obligación de ofrecer cifras sobre las compras que le suponen desembolsos por encima de ciertas cifras de mercado.

Con la compra, más que una marca LinkedIn se hace con el equipo técnico detrás de la herramienta y con los algoritmos que han permitido construir el producto. ¿Cómo funciona Newsle? La solución se centra en los contactos de la red del usuario, para aprender qué y quién le interesa y hacer después las funciones de curator seleccionando contenidos relevantes sobre esas materias y personas. Los usuarios reciben una alerta rápidamente cuando se produce nueva información relevante sobre ese tema y así puede conocer mejor la industria en la que se mueve. Como apunta LinkedIn en el post en su blog corporativo en el que anuncia la adquisición, intentan ayudar a tomar las mejores decisiones de negocio.

El atractivo del contenido

Pero saber más sobre los otros no es solo una herramienta para tomar mejores decisiones de negocio, es también una manera de que la red social sepa un poco más sobre sus usuarios (sabrá qué les interesa) y, por supuesto, de agregar una nueva capa de contenido a la red. LinkedIn lleva haciéndolo en los últimos años, desarrollo o compra mediante. En los últimos tiempos, ha añadido funcionalidades para que sus usuarios puedan publicar actualizaciones más largas (a modo de notas, como sucede en Facebook) o fotos, vídeos y presentaciones adjuntos y ha comprado Pulse, uno de los muchos rivales de Flipboard.

Pulse se integró con las soluciones de LinkedIn y el mismo camino seguirá, como ya ha confirmado la propia red social, Newsle, aunque por el momento permanecerá existiendo como producto independiente. Cómo harán después para que sus servicios entren a formar parte de forma natural de lo que ya ofrece la red social será cuestión de esperar para verlo.

LinkedIn no es la única que ha intentado reforzar sus propuestas de contenido. Incluso Twitter y Facebook, que son las reinas en social media en lo que se refiere a compartir y comentar información, lo han hecho. Twitter ha añadido Vine, que permite hacer vídeos de corta duración y compartirlos, y ha probado con soluciones específicas para otro tipo de información, como Twitter Music (y hasta se rumorea que comprará SoundCloud). Facebook, por su parte, es quien ha seguido la estrategia más agresiva, intentando en múltiples ocasiones convertirse ya no solo en la vía para compartir información sino también en el soporte. La apps dentro de la red social fueron uno de los primeros intentos, aunque desde entonces ha probado muchas otras posibilidades, como su alternativa a Flipboard, Paper.