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Si hace unos años Instagram era una red social para jóvenes y para jóvenes modernos de forma específica, ahora se ha convertido en una red social ubicua, una que llega a una variedad de consumidores y, sobre todo, en el nuevo espacio y escenario que las marcas quieren conquistar. Instagram es la nueva red social de moda para las compañías y para las marcas, que quieren asentarse en ella y quieren sacarle el mejor partido posible.

Sin embargo, como ocurre con toda red social en su momento emergente, todavía no tienen del todo claro qué pueden sacar de todo ello y cómo pueden hacerlo. Necesitan saber qué está funcionando en Instagram y cuáles son las tendencias y estrategias que dan resultados.

Un estudio de Quintly ha analizado los datos de nueve millones de posts publicados en Instagram, para llegar a conclusiones sobre lo que está ocurriendo en la red social y sobre todo para detectar qué es lo que funciona y lo que no en este escenario.

Algunas de sus conclusiones encajan bastante con lo que se espera de la red social. Por ejemplo, las actualizaciones publicadas en fin de semana suelen presentar mejores datos y mejores resultados que las que se suben entre semana.

La bonanza del ganar seguidores aún no ha terminado

Uno de los puntos críticos para conectar con las audiencias en las redes sociales es el momento en el que la red llega a su madurez y en el que se alcanza una especie de límite. De pronto, el crecimiento que parecía tan fácil y el acumular nuevos usuarios que parecía tan sencillo dejan de serlo. Instagram aún no ha llegado a esa etapa.

Según los datos del estudio, los perfiles estuvieron creciendo entre un 17 y un 33%, que ha sido la horquilla media de crecimiento de los diferentes tipos de perfiles. Los que más han crecido han sido los perfiles con seguidores de nivel medio a medio pequeño. Quienes partían de entre 1.000 y 10.000 seguidores lo hicieron en un 33,7% y quienes estaban entre 10.000 y 100.000 en un 29,7%.

Instagram empieza a tener su momento dorado en vídeo

Otra de las grandes obsesiones de las marcas y de las empresas en lo que toca a las redes sociales es el conseguir encontrar cuál es el tipo de contenido que mejor funciona. Necesitan saber cuál es la llave dorada que abrirá la puerta del gran engagement. A Instagram acaba de llegar el momento del vídeo. Las imágenes siguen siendo el contenido más habitual en los posts, pero el vídeo es el que mejor funciona. Logran un 18,6% más de interacciones que los carruseles de fotos y un 21,2% más que las fotos.

Se está escribiendo mucho en Instagram

Lo que importa son las imágenes o al menos eso es lo que damos por sentado cuando pensamos en Instagram y en la esencia de la red social. Es una red de fotos, al fin y al cabo. Y, sin embargo, las actualizaciones están llenándose de texto y empiezan a usar cada vez más contenidos escritos más largos.

De hecho, el estudio ha detectado que el 31% de las actualizaciones tiene ya textos muy largos en la descripción: tanto que superan los 300 caracteres. Esta cifra supera ampliamente a quienes confían solo en la imagen. Solo un 1,1% de las publicaciones tiene cero caracteres y solo un 8,2% se queda entre 1 y 50. El resto se reparten entre 50 a 150 caracteres (29,1%) y 150 a 300 caracteres (30%).

Eso ocurre a pesar de que, según los datos del estudio, las descripciones muy largas obtienen peores resultados que los posts más cortos.

Lo de los hashtags... sigue siendo complicado

Los hashtags son el elemento que hace que se encuentren las actualizaciones y lo que ayuda a aumentar la visibilidad de las actualizaciones.

Pero, a pesar de todo, todavía no está muy claro cómo o cuándo deben usarse, o eso es lo que se podría concluir viendo los resultados del estudio. Una cantidad muy importante de actualizaciones sigue sin emplearlos. El 28,9% de los posts en la red social sigue sin usar hashtags. Un 36,2% se queda entre 1 y 3, que es el volumen más empleado. Un 13% usa más de 10 y un 21,9% se pone entre 4 y 10.

Los emojis aún son terreno por conquistar

Aunque los emojis se han convertido en un elemento ubicuo y a pesar de que están cada vez más presentes en cada vez más espacios, aún tienen Instagram por conquistar. Según las conclusiones del estudio, el 54,9% de los perfiles (lo que es más de la mitad, no lo perdamos de vista) todavía no emplea emojis en absoluto en sus actualizaciones. Un 35,8% emplea entre 1 y 3 emojis en las comunicaciones y un 8,3% entre 4 y 10. Un 1% pasa de 10.

Esto puede ser un error en la actividad de los perfiles, porque -como demostraba un estudio anterior también de Quintly - los emojis tienen un impacto muy positivo en la recepción de los mensajes. El poder de estos elementos es bastante llamativo: un emoji puede hacer que las interacciones en Instagram suban en un 47,7%. Por tanto, no son simplemente algo divertido, decorativo o que ayude a posicionar mejor la empatía del receptor, sino algo que consigue mejores resultados en interacciones y engagement.