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Si se le pregunta a los responsables de marketing por Facebook, es posible que no pocos digan que se ha convertido en un cementerio. El hecho de que llegar a los consumidores de forma orgánica sea cada vez más complicado, pero también el que cada vez haya más voces críticas contra la red social o el que los consumidores más jóvenes estén migrando a otras redes sociales y se estén llevando su actividad con ellos son las razones por las que acaban llegando a esas conclusiones. Pero... ¿en algún momento dejará de ser Facebook un cementerio de un modo figurado para convertirse en un cementerio más 'real'?

Por supuesto, los analistas se han hecho ya esas preguntas y han realizado los cálculos para intentar encontrar una respuesta. Se podría casi decir que no hay nada que las matemáticas no puedan solventar y descubrir cuándo Facebook dejará de tener más usuarios vivos que muertos es una de esas cuestiones.

Los datos llegan del Oxford Internet Institute, una de las instituciones de la (muy seria) Universidad de Oxford. Según sus cálculos, el número de perfiles de usuarios ya fallecidos en Facebook serán más que los de usuarios vivos a 50 años vista. Esto es, en medio siglo, Facebook se encontrará (si sigue existiendo, claro) con un problema en su alcance. Al fin y al cabo, a un perfil de un fallecido no se le puede servir publicidad.

¿Cómo han llegado los especialistas a esta conclusión? Para ello partieron de los datos cerrados de usuarios de la red social para 2018. De la cantidad de usuarios que Facebook tenía, 1.400 millones estarán muertos antes de 2100, por una cuestión de estadística. El número, eso sí, está vinculado a simplemente los usuarios que tenía entonces. Si Facebook sigue creciendo - y si lo sigue haciendo al ritmo que llevaba hasta entonces - los usuarios fallecidos serán en 2100 4.900 millones.

Volviendo a los números de cierre de 2018 y a cómo se deben extrapolar a lo que ocurrirá en 2100, las cifras de uno y de otro apuntan a que el momento de cruce, en el que el número de usuarios fallecidos pasarán a los vivos, será en 2070.

La memoria del mundo en el que vivimos

Los expertos de la Universidad de Oxford creen que estos datos tienen implicaciones muy importantes en gestión de datos personales pero también en historiografía.

Por un lado, consideran que tendría que hacerse un debate sobre cómo se debería gestionar esa información teniendo en cuenta los mejores intereses para la familia y amigos de esas personas pero también el cómo esos datos importarán a los investigadores e historiadores del futuro cuando se sienten a estudiar el pasado. Por otro, habría que empezar a asumir que todo el mundo, en algún momento, tendremos que sentarnos a lidiar con esto, con la huella digital que ha quedado de nuestros seres queridos fallecidos.

"Facebook debería invitar a historiadores, archivistas, arqueólogos o especialistas en ética a participar en el proceso de 'curación' del amplio volumen de datos que dejamos tras de nosotros una vez que fallecemos", explica Carl Öhman, uno de los investigadores, recordando que todo se tiene que hacer además ya a muchas décadas vista.

Un problema de negocio

Pero, más allá de lo que esto supone en términos de archivística, memoria e historia, la cuestión es también un problema para Facebook (y en general para las redes sociales), para las que las listas de usuarios y las cifras de peso lo son todo a la hora de asentarse en el mercado y cortejar a marcas, empresas y anunciantes.

Este es además un problema complejo ante el que poco pueden hacer. Los usuarios que fallecen se convierten en un elemento que está ahí, parte más de sus cuentas, pero al que no van a poder sacarle nada de beneficio.

Y, por supuesto, esto también hace que sea más visible que necesitan savia nueva y hacer un recambio generacional. El espacio que esos usuarios dejan como espectadores de los anuncios tiene que cubrirlo los consumidores más jóvenes. Y ahí Facebook si tiene, como dejan concluir las cifras, un problema...