Exaprint Imprenta Online

PATROCINA
PuroMarketing

En la era de internet, de las redes sociales y de los correos electrónicos, se suele acabar sintiendo que ciertos elementos que han formado parte de las relaciones 'tradicionales' profesionales acaban dejando de tener sentido o mucha menos importancia. Nadie envía cartas, nadie espera tener un listín telefónico con los números de contacto o nadie espera no poder encontrar una vía electrónica de contacto con aquella persona con la que quiere conectar.

Por supuesto, esto ocurre con los profesionales, pero también con las empresas y las marcas a la hora de crear su imagen y sus vías de contacto, especialmente cuando se trata de conectar con otros profesionales o con otras compañías. Se busca la eficiencia, se cuida la presencia en redes sociales o en internet en general y se crean vías de contacto electrónicas.

Y, sin embargo, en este listado de cosas las tarjetas de negocio pueden parecer una reliquia del pasado. Fueron tradicionalmente un elemento crucial en los rituales sociales y no solo, de hecho, en los rituales sociales de las empresas, sino también de los particulares.

Fueron y son parte de los rituales sociales

Hasta el siglo XX, cuando se hacía una visita de cortesía a otra persona esto se acompañaba con un complejo sistema de dejar tarjetas de visita y recibir tarjetas, que no eran más que una versión de las tarjetas de negocio pero con los datos de la persona visitada o visitable en cuestión.

Durante todo el siglo XX, las tarjetas eran una de las grandes herramientas de networking de los profesionales, ya que intercambiar tarjetas permitía afianzar la relación entre unos y otros y tener a mano los datos de contacto del profesional de turno.

Siguen siendo relevantes

En el siglo XXI, podría caerse en la trampa de pensar que las tarjetas ya no son relevantes y ya no son importantes. Al fin y al cabo, los profesionales se pueden encontrar fácilmente en Twitter o en LinkedIn y las empresas tienen webs completas que, cuando están bien hechas, incluyen un directorio en el que localizar fácilmente los datos de contacto de los profesionales con los que se puede necesitar hablar.

Y, sin embargo, las tarjetas de negocio siguen siendo cruciales y muy importantes y siguen teniendo mucho uso y mucho potencial. En realidad, las necesidades de los rituales sociales que tenían los profesionales de hace unas décadas siguen existiendo.

¿Quién no se encontró en una feria o en un acto de networking necesitando tener a mano una de sus tarjetas para dárselas a su interlocutor con sus datos de contacto y asegurándose así de que los tendrán a mano? Las tarjetas de negocio permiten hacer que el intercambio de información de contacto sea mucho más personal y por tanto mucho más memorable.

Dicen mucho de tu marca personal y de la de tu empresa

Pero, además, las tarjetas de negocio son una vía muy efectiva para transmitir al receptor ideas y valores. Las tarjetas de visita siguen siendo, de hecho, una efectiva herramienta de marketing, que transmite de forma rápida y sin muchas complicaciones una elevada cantidad de información sobre la persona que está al otro lado o sobre la empresa a la que esas tarjetas están asociadas.

En el caso de la marca personal, suelen reafirmar la idea de que quien las entrega es una persona preparada, profesional y lista para el trabajo en cuestión. Además, hace que se transmita una cierta imagen de más seriedad, de más responsabilidad, que el simplemente 'busca X perfil en Twitter'.

En el caso de las empresas, las tarjetas de negocio suelen funcionar como una carta de presentación. La información que transmiten va mucho más allá de simplemente datos de contacto, ya que suele servir también para asimilar ciertos valores vinculados a la marca y a la empresa y su identidad.

Las tarjetas de negocio más creativas o poco convencionales no solo suelen llamar la atención de quienes las reciben, sino que además suelen ser una vía rápida y efectiva para transmitir que la empresa es creativa, innovadora y que piensa 'fuera de la caja', por ejemplo.

Además, este tipo de tarjetas creativas suelen tener una vía que va más allá de la propia tarjeta en sí, haciendo que lleguen a más personas. Es el tipo de cosas que comentas a tus compañeros de trabajo y que se convierten, en cierto modo, en virales.

El Ritual y los protocolos de los Negocios

Las tarjetas de visita también requieren más allá de la creatividad, ser conocedores de ciertos rituales, tips o protocolos que deberíamos conocer y cuidar. Destacar entre todos ellos, la forma de intercambiar, recibir o entregar nuestra propia tarjeta de negocio de forma que esta sea siempre visible y sosteniéndola para trasmitir que estamos ofreciendo algo de valor significativo.

Cuando recibe una tarjeta, evite guardarla sin prestarle atención. Léala y estúdiela aunque para ello tenga que fingir interés. A su vez, comentar sobre el título o puesto de la persona o su compañía, es una excelente oportunidad de adulación sin llegar a ser extremadamente exagerados, que nos permitirá conseguir un mayor favor o ganar la voluntad de esa otra persona.

Nunca sostenga una tarjeta en sus manos como si fuera algo sin valor o irrelevante, ni la guarde de forma inmediata sin apenas prestarle algo de atención como si fuera un simple trozo de papel. Tal vez lo sea, pero no debemos transmitir esa impresión en la otra persona.

Tampoco escribas sobre ellas, ni las utilices para tomar apuntes. Puedes utilizar para ello cualquier otra hoja o papel por separado para este objetivo. Al final de una reunión, evita que las tarjetas que te ofrecieron queden olvidadas sobre la mesa como si fueran algo poco importante.

Como hemos podido observar, las tarjetas tradicionales de negocio son mucho más de lo que en principio aparentan, dado que forman parte de un ritual donde se dejan entrever y se ponen de manifiesto otras muchas cualidades de los profesionales y negocios.