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Stan Lee, el escritor y editor de cómics, acaba de morir. Lee fue uno de los grandes nombres en la industria editorial del cómic del siglo XX (y XXI) y también una pieza clave en la construcción del imperio Marvel. Lee fue el responsable de la irrupción y de las aventuras de personajes clave en el universo Marvel actual, personajes que son claves para comprender cómo la entonces editorial se acabó convirtiendo en un imperio del entretenimiento.

Su trabajo, por tanto, puede leerse no solo como un elemento clave para comprender cómo funciona la industria del cómic o cómo se deben crear contenidos editoriales, sino también sobre cómo se debe trabajar en el terreno del entretenimiento y cómo se deben crear marcas poderosas. Porque lo que fue creando añadiendo personajes e historias al universo Marvel fue la base para la poderosa marca que hoy conocemos y para el imperio Marvel, valorado en miles de millones de dólares y uno de los ejemplos recurrentes sobre construir marcas sólidas.

La carrera de Lee es por tanto una guía también para aprender muchas lecciones en el mundo de la empresa y no pocas también en el mundo del marketing y de la estrategia de marca.

La importancia del branding

Uno de los puntos que los superhéroes de Marvel enseñan es la importancia del branding, de crear una identidad de marca sólida y poderosa y a mantenerla a lo largo de los años. Para construir esta identidad de marca y para trabajar en su branding, Marvel ha ido apostando por diferentes elementos y por distintas cuestiones que ayudan a establecerse y a solidificarse.

Stan Lee era, como recuerdan en un análisis, una pieza clave. Su obra creó un universo compartido, un estilo específico y unas señas de identidad que ayudaron a que rápidamente el lector-receptor identificase qué tenía delante. Creó unos puntos básicos de identidad, que sirvieron como elemento fundamental para el desarrollo de sus historias.

Los superhéroes cuentan con marcas consistentes, en las que está claro qué son y qué buscan; muestran una continuidad en el tiempo, eliminando los fallos en el seguimiento de la historia; y usan elementos como la tradición y la historia para asentar sus identidades.

Usa bien el storytelling para tu historia

Pero el universo Marvel no se construyó solo teniendo en cuenta una identidad, sino también con buenas historias. El trabajo de Stan Lee puede verse como un ejemplo de buen storytelling. Sus narraciones usan la tensión para mantener capturado al receptor, pero también para lograr que este se mantenga atrapado y espere más.

A la hora de construir historias supo innovar, echando mano de elementos rompedores (como superhéroes más humanos, que dudaban de ellos mismos o que no eran felices) para lograr así destacar por encima de lo que se estaba haciendo hasta el momento. El buen storytelling no es solo el que sigue las normas o el que cumple con lo que se está haciendo, sino también el que logra que las historias destaquen y sobresalgan.

Comprende el valor del trabajo en equipo y de la innovación

Del trabajo de Lee se pueden aprender también otras lecciones transversales muy importantes en la industria del marketing. No se trata solo de los rasgos que mejor le funcionaron o de la importancia de su trabajo creativo (que obviamente son también muy importantes), sino también de aquellas cosas que marcan cómo trabajaba en su día a día y que en la industria del marketing deben aprenderse y aplicarse.

Uno de esos puntos es la innovación: hay que ser capaz de salir de la zona de confort y de aplicar las cosas nuevas para lograr ser capaz de llegar a donde los consumidores se encuentran. Esto se ve no solo en cómo construyó sus historias usando recursos y personajes diferentes, sino también viendo cómo el universo Marvel se ha ido adaptando a los nuevos escenarios para los contenidos y cómo lo hicieron sus historias.

Por otro lado, es muy importante comprender la importancia del trabajo en equipo. Para sus historias y para mantener su universo de personajes, acabaron interviniendo muchos más autores. Ese trabajo es muy valioso, como también el ser capaz de atribuir a quien corresponde lo que están haciendo.

Cultiva una buena marca personal

Y, finalmente, es posible que una de las principales lecciones de marketing de Stan Lee sea la de la importancia de la marca personal. Lee no era solo un escritor, era una marca, y una marca muy poderosa y con una comunidad muy fiel.

Para muchos de los seguidores de las historias que creaba y del universo Marvel, Lee era una pieza básica de todo ello. El escritor lo logró teniendo muy claro qué quería ser y trabajando en ello. Solo hay que ver un ejemplo. Sus frecuentes cameos en las películas basadas en sus personajes y en sus historias lo hacían más visible como creador de las mismas.