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No pasan muchos años sin que las marcas y las empresas se tengan que sentar a hacer los deberes y a comprender a unos nuevos consumidores. Si hace unos años se encontraban perdidas ante los millennials y tenían que aprender qué les interesaba y qué buscaban en ellas, ahora le toca el turno a la Generación Z, los consumidores que han ocupado el sitio de los millennials en términos de edad. Los Z son diferentes también a todo lo que habían conocido hasta ahora y también lo son frente a los millennials.

Un estudio de una agencia, RPA, ha analizado a los miembros de la Generación Z para intentar determinar qué les interesa y cómo se comporta. De sus conclusiones, como apuntan en Warc, se pueden sacar unas cuantas lecciones.

Su identidad cambia según la situación en la que se encuentren

O lo que es lo mismo, los jóvenes son mucho más flexibles y logran integrarse en más grupos y más situaciones diversas porque son capaces de ser muchas cosas. Las marcas deben hacer lo mismo. Como recuerdan en el análisis, su cultura corporativa tiene que hacerse más flexible para ser capaz de conectar con los consumidores. No se trata de perder su identidad o de dejar de tener valores claros, sino más bien de ser dinámicas y de saber aprovechar las oportunidades.

A los Z les importan las dinámicas de grupo

A los miembros de la Generación Z les importa mucho el entramado social, por eso valoran la corrección en base a situaciones o que se cambien comportamientos por una cuestión de empatía. Esto es, el bienestar del grupo les importa y mucho. Las empresas tienen que ser capaces de tenerlo en cuenta y actuar en consecuencia.

Buscan lo diverso, pero no lo diferente

Es un punto un tanto complejo. Como concluyen en el estudio, a los Z les gusta la diversidad y es uno de los elementos clave de su identidad generacional. A pesar de ello, sin embargo, no quieren que las cosas se separen mucho del grupo. Las cosas que son demasiado diferentes hacen que se sientan incómodos, señalan en las conclusiones del estudio. Esto implica que las comunicaciones de las marcas tienen que reflejar la diversidad del grupo pero que no deben hacer cosas que se salgan demasiado de la norma en otros terrenos.

Quieren que otros tomen el liderazgo en cuestión de riesgos

A la Generación Z les gusta implicarse y conectar con ciertos valores y defenderlos, pero no quieren ser ellos quienes empiecen con esto (una diferencia frente a los millennials). Quieren apoyar causas pero no liderarlas. Esto es una increíble oportunidad para las empresas, ya que los jóvenes quieren unirse a esos valores y a esos elementos pero quieren que les den el trabajo hecho. Si tu producto, por ejemplo, defiende la protección de la naturaleza, será su plataforma para unirse a la cuestión. Como señalan en las conclusiones, las marcas y sus posicionamientos son una ventana para unirse a valores y principios pero para hacerlo de una manera que resulta segura y poco arriesgada.

De hecho, el estudio también señala que son una generación de creyentes, pero una que necesita que los empujen a que se conviertan en el tipo de personas que hacen cosas porque no son muy buenos, por ellos mismos, en eso.

Necesitan ser validados

Igualmente, los Z necesitan ser validados, necesitan escuchar de las marcas que les importan y que los aprecian. Esto implica que las compañías tienen que hacer un trabajo no solo en sus mensajes y en sus estrategias de mostrar que los aprecian, sino también añadir elementos como recompensas y programas de premios para asentar esa sensación.

El consumidor es una pieza de tu marca

O, lo que señalan las conclusiones del estudio, la identidad se ha convertido en un recurso más que se puede monetizar. ¿Qué supone esto? Las marcas y las empresas tienen que funcionar también como una plataforma que permita a los Z mostrar cómo son en términos de personalidad o intereses y tienen que servir para que ellos apuntalen, por así decirlo, su marca personal.

No se les puede poner una etiqueta

Eso sí, aunque la identidad es un elemento muy importante de lo que la marca tiene que tener en cuenta cuando crea sus vínculos con estos consumidores, tiene que tener mucho cuidado a la hora de poner etiquetas sobre sus consumidores. A los Z no les gusta que intenten reducirlos a una palabra.

El poder de la ficción es muy elevado

Las verdades y los hechos son muy importantes, pero para estos consumidores también lo son los contenidos de ficción. La ficción se puede convertir en la vía para transmitir valores y mensajes.

Tienes que vender a quienes ellos quieren ser

O, lo que es lo mismo, lo aspiracional vuelve a los mensajes de las marcas y de las empresas. Hay que intentar posicionarse en lo que los Z desearían ser y convertirse.