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Si se abre una página de búsqueda de empleo y se hace una rápida búsqueda de puestos de trabajo en toda España con la palabra clave "marketing", los datos dejan claro una cosa. Los puestos no están especialmente bien pagados y quizás por eso casi se puede concluir que no queda más remedio que ser un trabajador junior (aunque algunas de esas ofertas hablen de un "responsable"). Muchas ofertas no muestran salarios, pero a primera vista la cifra más habitual es de 18.000 euros brutos al año, una cantidad muy baja. De las 2.621 ofertas vinculadas al marketing que se encuentran ahora mismo en una popular página de búsqueda de empleo, solo 63 son consideradas ejecutivas (nivel senior y directivo).

¿Es esto una muestra del estado del sector? ¿Es la industria del marketing y de la publicidad una máquina de devorar profesionales junior, estancada eternamente en la captación de jóvenes talentos?

La conclusión es que, como se puede extraer leyendo el análisis que Digiday ha publicado sobre la cuestión, la industria tiene un problema de ageism. A los trabajadores de marketing y publicidad encontrar trabajo en las agencias en cuanto llegan a cierta edad les resulta muy difícil. Poco importa la experiencia acumulada, si se pierde el trabajo - como explica un marketero en el análisis - encontrar el siguiente cuando se tienen más de 40 años es algo que parece imposible.

El ageism es una de las principales causas de discriminación que los trabajadores de marketing y publicidad han encontrado en su día a día. Según datos de Digiday Research, el 43% de los empleados reconoce que ha vivido ageism (que sigue siendo superado, eso sí, por el 64% del sexismo).

Las explicaciones detrás del ageism

¿Por qué ocurre esto? Las razones que barajan en el análisis son variadas. Por un lado, la industria del marketing y de la publicidad está obsesionada con la juventud. Esto se ve en las tendencias generales de los temas del momento (como por ejemplo cómo todo el mundo estaba obsesionado con los millennials, hasta que la más joven Generación Z les comió el terreno) pero también en cómo fichan a su personal.

Además, esa obsesión con la juventud está también muy vinculada con el boom de lo digital. Como reconoce la CEO de una agencia de publicidad online al diario británico, sus interlocutores suelen dar por sentado que no va a comprender el universo digital simplemente porque tiene canas.

Por otro lado, las razones tienen también un punto un tanto más sórdido en términos económicos. El modelo de trabajo de las agencias depende demasiado de poder tener profesionales jóvenes a los que pagar poco dinero y a los que poder despedir fácilmente.

El hecho de que las cosas sean cada vez más difíciles para las agencias, que sufren una mayor incertidumbre en lo que a trabajo respecta y que tienen que luchar contra cada vez más competidores (y ajustar los precios), hace que el atractivo económico de los trabajadores jóvenes, baratos y más fáciles de despedir y contratar, aumente.

A los datos de este análisis se podrían sumar los de otros estudios. En EEUU, el 81% de los trabajadores de publicidad, relaciones públicas e industrias relacionadas tiene menos de 55 años y en Reino Unido la edad media de los trabajadores en publicidad es de 34 años (y solo un 6,2% supera los 50).

Una plantilla que no comprende a sus consumidores de más edad

Todo ello crea un ambiente complicado de trabajo (y por supuesto es ilícito tanto desde el punto de vista ético como legal), pero también genera una situación negativa para las empresas. Las compañías están creándose puntos ciegos, ya que están perdiendo de vista que sus plantillas deben ser diversas como los potenciales consumidores sobre los que tienen que trabajar lo son. Diversidad también supone variedad en términos de edad.

De hecho, los consumidores de más edad reconocen que no se sienten representados en los mensajes que reciben de marcas y empresas, lo que, como recordaban en un análisis reciente de The New York Times, pone en peligro un mercado que mueve al año billones (españoles, trillones anglosajones) de dólares de consumo en todo el mundo.

Aunque más de un tercio de los habitantes de EEUU tiene más de 50 años, solo un 15% de las imágenes en los medios los representa, señalaba uno de los estudios que apuntaba el Times. Cuando se les muestra, se hace además siguiendo estereotipos y clichés, como por ejemplo que no usan tecnología (aunque un 69% de los ciudadanos de entre 55 y 73 años tiene un smartphone).

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