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Han sido uno de los elementos sobre los que más se ha hablado y debatido en los últimos años entre los responsables de los medios de comunicación, especialmente entre los responsables de los periódicos de siempre que estaban intentando encontrar su lugar en medio del entorno digital (y con ello una nueva fuente de ingresos que cubriese la caída que estaban viviendo sus periódicos de papel). Hablamos de los paywalls, los muros de pago.

La idea no es exactamente nueva. Hace ya unos cuantos años, los medios tradicionales ya lo intentaron, pero sin mucho éxito. Los consumidores no estaban dispuestos a pagar por las noticias y no estaban tampoco acostumbrados a pagar por los contenidos a los que accedían online. Las cosas han cambiado, sin embargo, en los últimos años.

Por un lado, los internautas se han acostumbrado a los modelos de suscripción, que son ubicuos y que han reorganizado ya varias industrias. Pagamos por ver series, películas y documentales bajo demanda en plataformas VoD que tienen cada vez más peso en la industria del entretenimiento (este año Netflix ha logrado 22 nominaciones a los Oscar, de ellas dos a la mejor película por dos lanzamientos diferentes). La idea de pagar por acceder a algo a la red no resulta tan extraña para el consumidor como lo era años atrás.

Por otro lado, los medios necesitan sí o sí esos ingresos. La publicidad no les permite ser rentables (y la crisis económica de hace unos años redujo notablemente sus ingresos asociados) y sus ediciones en papel están en una profunda crisis de distribución, lectores e ingresos publicitarios.

Todo ello hace que cobrar por acceder a las noticias parezca el movimiento más lógico. Las grandes cabeceras de prestigio de la información económica, como el Financial Times o The Wall Street Journal, fueron de las primeras en pasarse al modelo de pago. A su favor contaban con un público con alto poder adquisitivo, para el que sus contenidos resultaban cruciales. Al fin y al cabo, lo que se puede leer en esas cabeceras no se puede leer en su competencia. Es un contenido de calidad, único y propio.

Luego, las cabeceras estadounidenses más populares se fueron pasando al formato. Lo hicieron primero las de referencia y luego las siguieron cabeceras más de nicho. Ahora mismo, prácticamente todos los grandes medios tienen activo algún sistema de suscripción y algún modelo de acceso limitado a contenidos. En The New York Times, por ejemplo, se pueden leer diez contenidos gratis al mes. Agotados esos contenidos - que se controlan con un sistema de logueo, para hacer inviable el 'truco del modo espía' - hay que pasar por caja.

Ahora que los medios de Estados Unidos han hecho el modelo mucho más común y habitual, el resto de los medios de un modo global se están sumando a la tendencia. En España, los medios se ha resistido durante mucho tiempo a recuperar la idea del modelo de pago, ya que los consumidores no parecían nada dispuestos a pagar por acceder a las noticias. Sin embargo, cada vez más cabeceras se han ido sumando a las barreras para acceder al contenido. Muchas cabeceras de ámbito autonómico o local, como Faro de Vigo o La Voz de Galicia, ya limitan contenidos: una parte importante de sus noticias queda bajo un muro de pago que solo se abre al suscriptor. Y las cabeceras de ámbito estatal no se van a quedar atrás.

El Mundo fue la primera de las cabeceras de Madrid que recuperó el muro de pago, activando su paywall el pasado octubre. Para poder leer todos sus contenidos, había que pagar 7,99 euros al mesa partir de ese momento. El País no activó entonces un muro de pago, aunque sí uno de suscripción. Para poder acceder a ciertos contenidos había que crearse un perfil en la cabecera con una dirección de correo electrónico. Quizás fue el primer movimiento para acostumbrar a sus usuarios a un acceso limitado a los contenidos.

Porque, ahora, El País va a hacer pagar por las noticias. Los planes del medio son los de activar durante estos primeros meses de 2020 su paywall, como señalan en NiemanLab.

Un cambio en el modelo

Y el medio no estará solo. El último estudio del Reuters Institute for the Study of Journalism at Oxford apunta que el paso a formatos de pago será una de las grandes tendencias de los periódicos durante 2020 y que el cambio se notará especialmente en el sur de Europa (donde hasta ahora primaba el modelo freemium).

Los medios españoles, apuntan en las conclusiones del estudio, están por tanto cambiando por completo su modelo de operaciones. Hasta ahora, habían apostado por los contenidos que generaban muchos lectores, una estrategia basada en la escala (muchas visitas, muchos clics, mucha publicidad servida).

Con ello, sin embargo, habían lastrado su imagen, cosechando una cierta fama de haber bajado la calidad de su periodismo y de incentivar el clickbait. Para un modelo de suscripción, no queda más remedio que volver a los contenidos de calidad, que son los únicos que los lectores querrán pagar.

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