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Un 68% de los encuestados asegura que ha dejado de comprar a retailers que han protagonizado agujeros de seguridad

De ser un tema sobre el que se preocupaban los expertos de internet y los grupos de consumidores, el de la privacidad ha pasado a convertirse en una obsesión generalizada. A medida que los consumidores comprenden mucho más qué es lo que implica el uso de los datos por parte de las empresas en internet, son mucho más conscientes de los riesgos y más activos a la hora de bloquear el acceso de las empresas a la información. Quieren mucho más que las empresas sepan menos.

Escándalos como el de Cambridge Analytica y su aparición estelar en los telediarios de medio mundo solo lograron ampliar las preocupaciones de los consumidores en ese terreno.

Y por tanto los internautas se han vuelto mucho más proactivos a la hora de limitar qué hacen las empresas con respecto a sus datos y su acceso a la información. Sin embargo, esta obsesión creciente con la privacidad no se está limitando únicamente a los comportamientos online y a la disposición a facilitar información a las compañías. Ya ha cruzado la frontera con el consumo de un modo más generalizado.

Eso es lo que acaba de apuntar un estudio. Los consumidores ya toman decisiones de compra y prefieren a unas cadenas de tiendas frente a otras en base a criterios de privacidad.

Aumentar la sensación de privacidad y dotar a la marca de una imagen pública de respetuosa con la privacidad servirían, por tanto, para aumentar las ventas y el engagement de los consumidores, concluye el estudio, elaborado por Ensono.

Dejar de comprar tras fallos de seguridad

¿Qué es lo que dicen exactamente sus datos? Los consumidores están premiando a quienes lo hacen bien y castigando a quienes fallan. Así, un 68% de los encuestados reconoce que ha dejado de comprar en aquellos retailers que han protagonizado problemas de seguridad y fugas de datos. Frente a ese dato, está el optimista porcentaje que se sitúa en el otro lado de la balanza.

Un 91% de los encuestados asegura que se han dejado influenciar por la reputación en privacidad de un retailer. Si se hacen bien las cosas, se recibe un premio en respuesta de los consumidores.

La necesidad de contar con una buena política de privacidad es, por tanto, crucial. Los consumidores no solo temen lo que los retailers pueden hacer con sus datos, también desconfían de las empresas en otras áreas, incluidas aquellas que manejan información más sensible. Un 30% de los consumidores reconoce que no confía ni en las aseguradas ni en las empresas de salud a la hora de proteger sus datos personales. Un 80% cree que existe un peligro moderado cada vez que entran en los sites online de su proveedor de seguros o de salud.

Si pueden, no dan datos

Incluso, los consumidores evitan en lo posible dar datos a las compañías. Un 78% de los encuestados reconoce que ha evitado ya de forma activa dar ciertos datos en internet para reducir la información personal accesible online (y disponible para las empresas).

Un 50% considera además que los hackers son la principal amenaza de seguridad para las empresas.