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El evento, el momento cumbre
Sus fanboys aman todo lo que Apple presenta en el mercado, defienden todo lo que la compañía hace o dice y minimizan el impacto de sus errores.
Por qué la presentación del nuevo iPhone es una poderosa arma de marketing para Apple
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    A eso de las 7 de la tarde, hora española, Apple presentará en Estados Unidos su nuevo iPhone, el iPhone X. El dispositivo es el lanzamiento fuerte de Apple para los próximos meses y por tanto el terminal estrella de su estrategia para la campaña de Navidad (o al menos eso es lo que dice la lógica) y ha sido, durante los últimos meses, la excusa para un montón de artículos en un montón igualmente de medios que intentaban adelantar todos los secretos del dispositivo. Si se mira lo que se está publicando hoy se verá que la cosa no cambia: la cantidad de artículos que nos prometen toda la información de lo que ya se sabe o contarnos cuándo, dónde y cómo se verá la presentación son muchos.

    Este interés tan elevado por Apple y por lo que va a hacer tiene su explicación. Como posiblemente confesará cualquier periodista encargado de la sección de tecnología de cualquiera de esos medios, la compañía es una suerte de talismán mágico en lo que a tráfico se refiere. La audiencia ama los eventos de Apple y consume todos los detalles que se lanzan sobre el terminal que toque. Las coberturas en directo (aunque muchas veces son un directo un tanto, por así decirlo, forzado, en el que los periodistas que están haciendo esa información están en realidad siguiendo los directos de la prensa estadounidense) suelen tener picos de visitas muy elevados. Hace unos años, de hecho, no era difícil que el interés por el iPhone y un en directo bien posicionado en términos de SEO pudiese acabar tirando la web del medio ante una avalancha de visitas.

    Por ello, los medios le dedican tanta atención y su propia atención hace que el interés acabe siendo mayor. Es casi imposible no recibir impactos informativos cuando aparece un nuevo iPhone: hasta el telediario 'de siempre' de la tele acaba incluyendo alguna mención.

    En términos racionales, este interés mediático y ciudadano desmedido podía entenderse cuando Apple estaba presentando productos que se podría decir nunca vistos. Cuando las cosas eran nuevas y Apple estaba creando nuevos espacios de mercado y productos que daban servicios que los consumidores no tenían, eran noticia. Ahora, desde el punto de vista más racional, simplemente han conseguido estirar su fama.

    La realidad es que las presentaciones de Apple son una mezcla de storytelling y muy buen marketing, lo que ha hecho que se hayan convertido en eventos con fans entusiastas. Y, aunque los lanzamientos no son tan buenos como en la época de Steve Jobs (de algunos de los últimos los analistas dijeron que directamente eran aburridos y presentaban cosas poco innovadoras), la compañía ha creado el mix perfecto para hacer que sus nuevos productos se conviertan en material de elevado interés.

    El evento, el momento cumbre

    Apple ha establecido una especie de hoja de ruta para sus presentaciones en los últimos años que hace que las cosas le funcionen. De entrada, y desde los primeros tiempos, la compañía lo controla todo. Hace años, cuando todo el mundo estaba haciendo presentaciones en streaming que todo el mundo podía ver, Apple estaba obviando el streaming y, cuando lo lanzó la primera vez, solo se podía acceder al mismo usando un dispositivo Apple con Safari. Todo ello hacía que la presentación tuviese un cierto toque exclusivo, como una fiesta VIP a la que solo unos pocos estaban invitados.

    A eso se sumaba (aunque en los últimos tiempos la cosa ha cambiado y las filtraciones están más a la orden del día) un hermético secreto. Nadie sabía nada y los medios que contaban algo antes de tiempo eran perseguidos por Apple con todas las armas (que se lo digan si no a Gizmodo). De hecho, en general, se podría decir que la relación de Apple con los medios es compleja: Apple no le cuenta todo a todo el mundo. La compañía juega con el misterio, logrando así las dinámicas que quiere.

    El poder del fanboy

    Pero además no solo importa lo que los medios hagan y como lo hagan, sino también el poder sus seguidores entusiastas. Apple ha logrado crear una comunidad de fans de sus productos que son fieles a la misma con un entusiasmo digno de una secta. Sus fanboys aman todo lo que Apple presenta en el mercado, defienden todo lo que la compañía hace o dice y minimizan el impacto de sus errores.

    Estos seguidores entusiasmados son los que hacen que el efecto del lanzamiento dure más allá del momento en el que el directivo se sube al escenario y presenta entre aplausos el nuevo iPhone de turno. Lo que hacen es también lo que acaba diferenciando a este lanzamiento con fanfarrias de los lanzamientos de sus competidores.

    Tras la presentación, empieza el peregrinaje del fanboy. Para ellos, Apple es una lovemark y sus productos algo que necesitan tener ya. Ellos son los que hacen que los primeros días haya miles y miles de ventas de dispositivos en tiempos record y ellos son los que acampan en la puerta de la tienda para conseguir el terminal de turno que desean. Las colas en la entrada de la Apple Store son similares a las de cualquier concierto de un famoso. Ellos no solo hacen que se vendan productos, sino que además son un artefacto de marketing casi perfecto. Son los que garantizan que, cuando el producto llegue a la tienda, sea otra vez noticia.

    Jugando con los precios

    Y por supuesto en este equilibrio estratégico de cómo lanzar un producto y lograr que llegue al público también tiene mucho que decir y hacer el precio. El precio que se paga por un producto ayuda a crear esa imagen de marca establecida y sólida y a hacer que la percepción de los productos sea una y no otra. El caso de Apple es además paradigmático sobre por qué cobrar precios muy elevados se ha convertido en un elemento destacado de la estrategia de marketing. Se espera que el próximo iPhone X esté en los 1.000 euros, una cantidad elevadísima que hay quien piensa que nadie pagaría por un teléfono y que sin embargo se convertirá en su carta de presentación.

    ¿Se venderá el iPhone X a 1.000 euros? Lo hará. Puede que la compañía acabe bajando los precios en el futuro y puede que haya diferentes mecanismos de oferta que haga que el iPhone acabe saliendo por menos dinero, pero esa elevada cantidad será una especie de tótem de lo que el dispositivo significa y supone.

    El iPhone es algo muy nuevo, innovador y que no tiene nada que ver con la competencia (o eso es lo que quieren vender en este primer momento) y el precio es una de las herramientas disponibles para posicionarlo. Esas cantidades están diciéndole a los consumidores esto y están haciendo, además, que se cree una cierta imagen y una corriente de sentimientos. Si es tan caro, será porque lo merece… se dicen los consumidores.

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