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Facebook tiene un problema
Los anuncios de falsificaciones no son nada nuevo en la red
La publicidad y los anuncios de falsificaciones se apoderan de Facebook
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    ¿Cuáles son los problemas de los anuncios en internet y, de forma específica, en redes sociales? Los problemas son muchos y muy variados. Por una parte está la vieja creencia de que la publicidad tradicional tiene un efecto mayor sobre el consumidor (aunque la neurociencia acaba de demostrar que se recuerdan igual) que la online. Por otro está toda la problemática asociada a que los consumidores no cliquen en los anuncios que ven. Y por otro, y tras una más larga lista de incidencias, está la cuestión de quién controla lo que se está anunciando. El método para contratar un anuncio en internet es tan sencillo - y pasa por tan pocos filtros o resulta tan barato - que cualquiera tiene en su mano subir un anuncio a la red. Y entre esos cualquiera están, por supuesto, también aquellos que tienen malas intenciones.

    De hecho, los cibercriminales han usado los anuncios en internet desde hace ya tiempo para sus oscuras intenciones. El malwertizing es una tendencia creciente y uno de los riesgos sobre los que de cuando en cuando alertan las compañías de seguridad. En este caso, los ciberdelincuentes usan lo que se llama banners ocultos para llevar a los consumidores allí donde quieren que vayan. Exploits ocultos en banners flash o redireccionamientos son las llaves que usan para ello, como alertaba recientemente Kaspersky. Pero esta no ha sido la única fórmula que han empleado para sus fechorías: desde hace tiempo ya, algunos banners y anuncios online captan la atención del consumidor para llevarlos, una vez que hacen clic, a páginas cuyo único objetivo es el de instalar malware en sus equipos. Habitualmente, el reclamo para ello es pornografía, películas piratas o software sin licencia.

    Los problemas asociados a lo fraudulento también han llegado a las redes sociales. Un estudio señalaba recientemente que 1 de cada 3 clics de los anuncios online es falso y que el problema estaba ya también en las empresas de social media. Las redes sociales no solo se deben enfrentar al problema de los clics falsos sino también al de los productos falsos (y por tanto de los anuncios fraudulentos) que han empezado a aflorar entre los que intentan llegar a los consumidores.

    Los anuncios de falsificaciones no son nada nuevo en la red. En las búsquedas de Google se han estado posicionando, desde hace ya tiempo, vendedores de falsificaciones que aprovechan las búsquedas legítimas de productos concretos para hacer llegar sus productos ilegítimos a los consumidores. Esta situación, por cierto, le causó a Google diversos problemas y dolores de cabeza y la compañía tuvo que enfrentarse a las protestas de las firmas de lujo en varias ocasiones.

    Ahora estos anuncios de falsificaciones campan a sus anchas por las redes sociales.

    Un cuarto de los anuncios, de falsificaciones

    Dos expertos en ciberseguridad han analizado los anuncios que Facebook muestra a sus usuarios y han llegado a una alarmante conclusión: un número importante de ellos remite a productos que son falsificaciones. Los expertos han analizado los anuncios que recibían en varios perfiles creados ad hoc para la prueba y se han centrado en los mensajes comerciales que recibían ligados a productos de la industria del lujo. De todos los que vieron, una cuarta parte remitían directamente a la venta de falsificaciones.

    El problema, alertan a Mashable, no es tanto que los anuncios tengan detrás a vendedores ilegítimos (que también) sino la percepción que estos banners y los lugares a los que dirigen pueden despertar entre los internautas. Los productos parecen completamente reales, señalan, y las URLs tienen aspecto legítimo (usan el nombre de la marca y lo enmascaran con un país, por ejemplo, para hacer creer que son la división local de esa marca). Por tanto, los consumidores se sienten confiados y compran.

    Lo que compran no es el producto que ellos esperan adquirir, sino una versión falsa del mismo (con todos los riesgos que eso supone y el impacto que es para la marca en cuestión). Y, como apuntan los expertos en seguridad, nada les garantiza que sus tarjetas de crédito sean tratadas con la seguridad que merecen durante el proceso de compra.

    Facebook no ha querido hacer muchas declaraciones ante las preguntas del medio estadounidense al hilo de esta situación. Según señalan, hacen todo lo que pueden para eliminar la publicidad fraudulenta y están trabajando para desarrollar métodos para ser más eficaces en la lucha contra estos anuncios falsos.

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