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Un exceso de comida basura
Los anuncios tienen un impacto por tanto muy importante en ellos en lo que cómo perciben el mundo se refieren y hacen que acepten o procesen ciertos mensajes y no otros.
Los niños españoles, demasiado expuestos a los anuncios de comida basura
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    Uno de los temas que más preocupan a las diferentes organizaciones que controlan la publicidad es el cómo afectan los anuncios a ciertos públicos que son, por así decirlo, de riesgo. ¿Qué impacto tienen los anuncios en los niños? ¿Ven demasiada publicidad y están demasiado expuestos a los mensajes de las marcas?

    Para empezar, los anuncios no son procesados igual por el cerebro de un niño que por el cerebro de un adulto. Algunos estudios apuntan que los niños están altamente expuestos a la publicidad. Para verlo no hay más que fijarse en la cantidad de anuncios que ven al año de media y solo en televisión: según un estudio, los niños ven (y solo en la tele, repetimos) unos 25.000 anuncios cada año antes de cumplir los 12 años. En esa estimación solo se incluyen los anuncios que se ven como tales y no por ejemplo el product placement o los mensajes de famosos e influencers.

    Los datos no son solo importantes por cantidad sino también por el impacto que tienen en esos espectadores.

    Los niños no son capaces de diferenciar lo que es un mensaje comercial de lo que es información hasta los doce años. No hasta entonces que su cerebro, de media, empieza a darse cuenta de las triquiñuelas comerciales. De hecho, los niños de 4 o 5 años, que son ya un público televisivo y capturado por los anunciantes, no son capaces de separar el momento en el que empieza la pausa de publicidad. Para ellos, todo es lo mismo.

    Los anuncios tienen un impacto por tanto muy importante en ellos en lo que cómo perciben el mundo se refieren y hacen que acepten o procesen ciertos mensajes y no otros. De ahí que sea tan importante que los anuncios muestren un mundo variado e integrador (y no, por ejemplo, que todos los anuncios de muñecas sean protagonizados por niñas) y también que sea tan importante que se controle lo que se ve. Porque los anuncios tienen un elevado poder para empujar a los niños a hábitos y a ciertas pautas de consumo, como puede ser el consumir comida basura. Los niños no solo comen más ciertos productos que ven en los anuncios sino que además (y hay estudios científicos que lo demuestran) consideran que esa comida, esa que vieron en la publicidad, sabe mejor.

    Los organismos reguladores intentan por tanto limitar la exposición a ciertos mensajes (la primera ley que limitaba la publicidad para niños es británica y de 1874), pero a pesar de ello la publicidad sigue teniendo un impacto en ellos y sigue siendo muy abundante.

    Un exceso de comida basura

    De hecho, y como acaba de demostrar un estudio de la Universidad de Granada, los niños, españoles en este caso, están excesivamente expuestos a publicidad y excesivamente expuestos, sobre todo, a publicidad de comida basura. Los medios generalistas y los medios especiales para niños están demasiado llenos de anuncios de hamburguesas, pizzas, refrescos, chocolate o pasteles.

    ¿Qué anuncios aparecen en estos canales?

    En los canales temáticos ganan los productos de alimentación infantil que son el 33% (no incluyen en ellos las leches de fórmula, pero su presencia indica bastante que intentan llegar bastante a los padres) seguidos por los anuncios de productos lácteos (un 23,5%). En los generalistas, ganan las cadenas de comida rápida (10,4%), los suplementos alimenticios (10,4%) y los lácteos (8,8%).

    Los anuncios además han crecido en los últimos años. El estudio compara lo que ocurrió en el arco temporal de 2007 a 2013 y ha descubierto que la presencia publicitaria de este tipo de productos ha ido en aumento. En 2007 había una media de 6 anuncios de este tipo por canal y por hora. En 2013 eran 10.

    Los datos demuestran, además, que a pesar de los ajustes normativos y de las leyes que cada vez intentan controlar cada vez más esto los anuncios han ido en aumento. De hecho, los anuncios de cadenas de comida rápida han ido creciendo en presencia durante el período.

    Todo ello lleva a concluir que en los últimos años los niños españoles han estado expuestos a un montón de anuncios de comida que promueven hábitos poco saludables, lo que podría tener un efecto no solo en cómo se alimentan sino también en cómo perciben a esos productos.

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