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Cada vez son más los usuarios que hacen uso de programas de software para bloquear toda la publicidad online y tener una experiencia libre de interrupciones. Sin embargo, puede que al recurrir a esas soluciones no solo estén eliminando los molestos pop-up, sino también aplicaciones esenciales de las webs, como ha puesto de manifiesto un nuevo estudio de Oriel.

Para llegar a esta conclusión, llevaron a cabo pruebas con 24 bloqueadores diferentes en las 100 websites más populares de Reino Unido, y descubrieron así que los ad-blockers, además de bloquear anuncios, también corrompían de forma accidental partes útiles de la web, como la ventana de check-in de las compañías aereas o las páginas de seguimiento del pedido de algunos retailers. En caso de que se estuviese navegando con el bloqueador en marcha, todo lo que se recibía era un mensaje de error o una página en blanco, sin ninguna explicación de lo que se estaba perdiendo.

Por ejemplo, el software impedía hacer el check-in online en aerolíneas como British Airlines o Ryanair, ya que bloqueaba la caja de confirmación de la lectura de los términos y condiciones. Además, no se recibía ninguna notificación de que eso ocurriese debido a un ad-blocker activo, sino que simplemente se recibe un mensaje de error. Además, en otros sitios web se bloqueaban vídeos, los botones sociales y otras acciones prácticas como poder acceder a determinados servicios en las webs de retailers.

Según Oriel, los ad-blockers estarían, hoy por hoy, funcionando de forma poco sofisticada, borrando indiscriminadamente partes del código que no están relacionadas con la publicidad. Como explican en el estudio: "Los efectos de esto pueden variar desde pequeños defectos hasta problemas que hacen la web disfuncional para sus usuarios, incluso en partes de la misma donde no existen anuncios".

Además, el informe pone de manifiesto que algunos de los bloqueadores más agresivos tienen incluso un filtro para evitar las webs anti ad-blocking. Es decir, si una de esas webs intentase enviar una notificación al usuario, para pedirle que desconecte el bloqueador para poder acceder sin problemas a la página, este nunca llegaría, ya que son filtrados a priori por el bloqueador.

Los bloqueadores están aún dando sus primeros pasos

A pesar del crecimiento del uso de bloqueadores en Europa, donde un tercio de los internautas ya los usan de forma habitual, son muchos los expertos que vaticinan que el fenómeno no ha hecho más que comenzar. Aunque es de esperar que con la maduración del software se desarrollarán programas cada vez más sofisticados -que minimizarán estos efectos secundarios- lo cierto es que hoy por hoy los bloqueadores están alterando el funcionamiento normal de muchas webs, por lo que su influencia va más allá de disminuir los ingresos publicitarios (especialmente cuando el usuario no sabe que si eso no funciona es debido al bloqueador de anuncios).

En todo caso, a medida que se populariza el uso de bloqueadores, más websites (y usuarios) se verán perjudicadas por esos indeseables efectos colaterales.

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