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Los datos se han convertido en una parte fundamental de la estrategia de marcas y empresas, ya que para los responsables de marketing y de estrategia son uno de sus principales aliados a la hora de conocer mejor a los consumidores y a la hora por tanto de ofrecerles lo que quieren y cuando lo quieren. El big data ha ido por tanto ganando poder y más poder en la estrategia de las compañías y se ha ido convirtiendo cada vez más en un elemento determinante a la hora de tomar decisiones de trabajo.

Pero el peso creciente que tienen los datos y el interés que cada vez en mayor medida le dedican las marcas y las empresas no implica necesariamente que se estén haciendo bien las cosas en este terreno. Las compañías todavía tienen mucho que mejorar y muchos ajustes que realizar.

Y, de hecho, los propios responsables de las compañías reconocen que no están haciendo lo suficiente y que tienen todavía mucho terreno por trabajar. De hecho, y como acaba de demostrar un estudio realizado por PwC, los directivos de las compañías a nivel global sienten que no están haciendo lo suficiente para implementar las prácticas de uso de datos y por desarrollar estrategias de protección de los mismos.

Según los datos del informe, solo el 51% de los encuestados considera que tiene un inventario correcto de los datos personales de sus trabajadores y de sus consumidores. Un 53% asume que sus empleados deberían realizar cursos de formación en prácticas y normas de privacidad.

A eso se suma que los datos no solo pasan por sus manos y que cuando abren a otros la información las cosas se vuelven mucho más difusas. Así, solo un 46% asegura que realiza auditorías para proteger la información que se deja en manos de terceros.

Más cifras sobre los datos

Además, los datos y la información personal están aumentando cada vez más su peso y su poder dentro de la estrategia de negocio y del posicionamiento que siguen las compañías en más y más campos. La mitad de los encuestados afirma que usa sistemas avanzados de autentificación y que ha mejorado la confianza de sus consumidores y asociados en sus capacidades de gestión de privacidad y seguridad. Un 48% apunta que usar estos sistemas avanzados de seguridad ha impactado en una reducción del fraude y un 41% en la mejora de la experiencia de consumo.

Por otra parte, y aunque la preocupación es global, no todos los negocios de todas las regiones están en el mismo nivel en lo que a gestión de los datos y su protección toca. Las empresas de Estados Unidos y de Asia son las que mejor se posicionan, con un 58% y 57% respectivamente, en términos de formación de personal en privacidad o creación de inventarios realistas. Las compañías europeas están por detrás y solo un 47% asegura haber hecho bien estas cosas.

Todos estos datos son preocupantes para las empresas y su estrategia a varios niveles. Por un lado, está la cuestión de la propia actividad de la compañía, ya que los datos se han convertido en cada vez más determinantes y más cruciales para sus actividades y para sus decisiones de negocio. Ser capaces de hacer bien las cosas en este terreno no es una simple cuestión de buenas prácticas, sino más bien una de supervivencia.

Por otro lado, los consumidores son cada vez más conscientes de la importancia de los datos y están cada vez más preocupados por lo que ocurre con su información personal, lo que implica que las empresas se estén enfrentando a consumidores más exigentes. Y, finalmente, las autoridades públicas están endureciendo cada vez más su posición en lo que a datos toca.