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Los consumidores están escuchando más podcasts y más audiolibros
La edad dorada del audio: cómo la pandemia ha acelerado su éxito y lo ha posicionado como un elemento con potencial para las marcas

En los meses de la pandemia, parecía que todo el mundo se estaba abriendo su propia newsletter o que estaba empezando su propio podcast. Eran los elementos que se habían puesto de moda. Las newsletters están ahora mismo en el principio de su (nueva) edad de oro y el audio mantiene su condición de elemento emergente.

El boom de los podcasts fue uno de los grandes puntales del crecimiento del audio en los últimos años, apuntalado por el crecimiento de los altavoces inteligentes y de servicios de nuevo cuño. Ahora mismo, el audio es ya un elemento destacado y uno que las marcas deben tener muy en cuenta cuando diseñan su estrategia de marketing, publicidad y contenidos.

Cuando estalló la pandemia, los analistas establecieron que uno de los daños colaterales iba a ser el audio. Los usuarios escuchaban podcasts y similares en el camino a su trabajo y parecía menos probable que lo fuesen a hacer en sus casas. Y, si en un primer momento sí hubo un parón, el paso de los meses pintó una realidad diferente.

Como explican en eMarketer, el audio se destapó como un elemento resiliente y sus proyecciones bajistas tuvieron que ser corregidas. Ahora, por ejemplo, eMarketer estima que el mercado de tiempo medio que los adultos estadounidenses dedicaron al audio creció en 2020 en un 8,3%. A principios de año y en medio del estallido de la pandemia, habían señalado que perdería un 1%.

Los usuarios que se habían sentado frente a la tele en la primera fase del confinamiento, estaban ahora pasándose de nuevo al audio. Lo que hicieron fue cambiar cómo, cuándo y qué escuchaban. Así, los datos de Spotify o Pandora apuntan que creció la escucha vía smart speakers o smart TVs, pero también que habían cambiado los momentos de escucha. Ya no había ese momento clásico para el audio.

De hecho, con la perspectiva que da ahora el tiempo, se puede concluir, como hacen en Axios, que la pandemia ha acelerado la adopción del audio y que ha resultado especialmente positiva para este tipo de contenidos. Se ha producido un boom. La moda de Clubhouse de las últimas semanas y que Twitter o Facebook estén intentando crear servicios parecidos en un espaldarazo a esta tendencia. El audio se está poniendo de moda como contenido.

Esa moda no es la única que apunta a cómo ha crecido el uso de audio y cómo además se ha integrado en la vida cotidiana de las personas.

Los datos del mercado estadounidense, por ejemplo, apuntan que por primera vez se venden más auriculares sin cable que con él, también que el 40% de la población usa ya asistentes de voz y que los audiolibros son el nicho del mercado del libro que más crece. Los ingresos de servicios de música, audiolibros y podcasts llegarán este año en ese país a los 10.000 millones de dólares, un 19% más que el año anterior.

A eso hay que sumar que las compañías se han lanzado a una guerra por el mercado podcast y que Spotify ha doblado su oferta de podcasts, todo esto ya a nivel global. Puede que hace unos años pudiese parecer algo de nicho. Ahora es un elemento con una posición destacada y con el que todo el mundo quiere hacer caja.

El papel de las marcas en todo esto

Este crecimiento del audio no solo cambia cómo se hacen contenidos y qué players destacan en la industria de los medios o del entretenimiento. También cambia las cosas para las marcas.

Como explica un experto en Axios, la experiencia del audio crea una cierta ilusión de proximidad, de intimidad y cercanía, en un momento en el que los consumidores están obligados a mantener una posición distante por culpa del coronavirus. Esto hace que triunfe, pero también, podemos añadir, abre una nueva ventana sobre cómo las marcas podrían emplearlo.

Al mismo tiempo, y volviendo a las conclusiones del análisis de Axios, el audio abre nuevas y enormes oportunidades para las marcas y para los creadores de contenidos. El audio se puede 'usar' en muchos más momentos (no necesita el 100% de nuestra atención, como ocurre con lo audiovisual). El audio se puede integrar en la vida del consumidor a más niveles, lo que permite a las marcas estar más presentes.

Aun así, no todo es perfecto. El audio también tiene problemas - como por ejemplo el de monitorizar contenidos y detectar desinformación o fake news - que las compañías deberán tener en cuenta.