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El último gran movimiento de Facebook es el lanzamiento de su propia criptomoneda. Los rumores sobre ello empezaron a finales de la semana pasada, pero Facebook la ha anunciado ahora de forma oficial. Facebook acaba de desvelar sus planes en el lanzamiento de su dinero virtual.

Libra, que es el nombre de la criptomoneda, llegará el año que viene y será un stablecoin, como explican en Bloomberg, una moneda digital que está vinculada a otras 'oficiales' o a activos sólidos para evitar así una gran volatilidad de precios. Con ello, es más fácil incorporarla al pago de cosas de forma diaria (a diferencia del Bitcoin cuyos valores oscilan).

Pero ¿para qué quiere Facebook una moneda digital? En el análisis de Bloomberg señalan que la compañía espera que su Libra tenga una escala global similar a la del dólar. Esto es, esperan que se convierta en una moneda empleada de forma generalizada y que se ve como una suerte de referencia.

De entrada, sin embargo, Facebook lanza el producto para algo básicamente primario de su propia plataforma: para que los consumidores puedan enviar y recibir dinero empleando la red social. Facebook tendría así también una herramienta para pagos. De hecho, los planes de Facebook incluyen el crear una cartera digital e incorporarla en Messenger y en Whatsapp, permitiendo hacer y recibir pagos entre familiares, amigos y consumidores/negocios.

Los puntos problemáticos del lanzamiento

Por supuesto, el lanzamiento está lejos de ser sencillo y ajeno a los problemas. De entrada, Facebook tiene que cumplir con las normas de los reguladores de mercado. Facebook ha creado una compañía subsidiaria, Calibra, que será la que se encargará de gestionar la moneda y cumplir con las leyes, pero también que garantizará "la separación entre los datos sociales y financieros", como explican desde la compañía y como recoge The Wall Street Journal (algo, por otra parte, que también tiene potencial problemático, dado que podría dar acceso a Facebook a todavía más datos sobre sus consumidores y tendrá que dejar claro - como ha intentado hacer con este movimiento - que la privacidad será sagrada).

La moneda estará además gobernada por una compañía independiente, una empresa sin ánimo de lucro ubicada en Ginebra, Suiza, llamada Libra Association en la que han entrado como socios 24 compañías y firmas de capital riesgo. Todos los inversores han puesto 10 millones de dólares en el proyecto.

Para continuar, tendrá que ganarse la confianza de los consumidores, algo que no es necesariamente sencillo. Facebook ya ha intentado posicionarse en pagos en el pasado (aunque no con criptomonedas), sin que sus movimientos acabasen cuajando. Eso sí, para ganarse este último punto sí juega con la ventaja de haberse asociado con algunas compañías ya de renombre en pagos (como Mastercard o PayPal) o de servicios (como Uber o Spotify).

Aunque entre esas compañías no hay bancos tradicionales, que como explicaban fuentes cercanas al FT no quisieron entrar mientras no estuviese claro todo lo relacionado con la regulación de esta moneda virtual, ni los gigantes de la red, como Google o Amazon.

Facebook quiere que Libra no solo se emplee como método de pago en la red social sino también que a la larga se use para cosas del día a día, desde pagar los recibos de la luz o del agua a pagar las compras que se hacen online. Con ello, además, quiere llegar a la gran cantidad de personas en todo el mundo que no tienen una cuenta bancaria y que, de todos modos, necesitan sistemas de pago para pagar sus transacciones. Son, como recuerdan en el Financial Times, un mercado de 1.700 millones de personas con teléfonos móviles.

¿La gran revolución o el gran fiasco?

En la presentación de la nueva moneda, los representantes de Facebook señalan que creen que los consumidores confiarán cada vez más en este tipo de formatos descentralizados. Y teniendo en cuenta lo que señalaban en el FT, el potencial que tiene para ellos el mercado de consumidores ajenos a la banca tradicional, pueden encontrar un nicho de mercado receptivo (Facebook ya llega a ellos) y abierto a usar este servicio.

El potencial de Libra es elevado, al menos sobre el papel, pero también lo es su potencial margen de fracaso. Al fin y al cabo, no es la primera vez que Facebook intenta posicionarse como una pasarela para cerrar compras (aunque nunca lo había hecho con una criptomoneda) y no tuvo éxito en ello. Sus movimientos en s-commerce, por ejemplo, se quedaron en agua de borrajas.

Cierto que unos y otros no son exactamente lo mismo, pero sí pueden servir para comprender que quizás a los consumidores les cuesta ver a la plataforma de una manera diferente a un espacio para consumir contenidos. Habrá que esperar, por tanto, para ver si Libra es la nueva gran revolución que trae Facebook o si se queda solo en un gran fiasco.

ESERP Business & Law SchoolFlyeralarmDataCentricUDIMA, Universidad a Distancia de MadridExaprintIEBS Digital Business SchoolCEF Centro de Estudios FinancierosUPF Barcelona School of ManagementMedianzo