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El fiasco y la marcha atrás de Elon Musk en la compra Twitter y lo que supone para las redes sociales 
Los abogados del directivo han remitido un aviso a la SEC señalando que el acuerdo de compra se queda en nada por, acusan, incumplimiento por parte de Twitter 
Publicado por Raquel C. Pico
Periodista especializada en marketing, tecnología y cultura. Como escritora, autora...

Fue la gran noticia del primer semestre del año en lo que a internet se refiere. Elon Musk compraba Twitter. Twitter no estaba en venta y la oferta de compra fue un movimiento bastante hostil, en el que Musk apretó las tuercas a la ejecutiva hasta el punto en el que no aceptar parecía imposible.

El momento de bonanza y de compra cerrada duró, eso sí, muy poco, porque Musk empezó rápidamente a criticar a la red social y a crear polémica. Más allá de las llamadas al boicot en un primer momento, el directivo – fundador de Tesla, gracias a la que se ha convertido en el hombre más rico del mundo – fue enrareciendo el proceso acusando a Twitter de tener más cuentas de spam de las declaradas. La relación se fue haciendo más y más tirante y a finales de la semana pasada saltó el rumor de que Elon Musk iba a echarse atrás.

Lo hizo. El directivo remitió este viernes – vía sus abogados – un comunicado a la SEC, el regulador de mercados estadounidense, alertando que se echaba atrás en el proceso de compra. “El señor Musk está terminando el acuerdo de compra porque Twitter se encuentra en una material ruptura de múltiples provisiones de ese acuerdo”, se lee en la comunicación. En el texto se insiste en que Twitter ha dado “representaciones falsas” y que llevan a engaño de su posición en el mercado.

Según la notificación, Twitter no habría dado la información pedida. El otro punto de contención está en los despidos que ha hecho la red social, que, según la defensa de Musk, habría dejado escapar talento clave.

Lo que esto supondrá para Twitter

Sin embargo, a pesar de este parón en el proceso de compra, el drama sobre Twitter está muy lejos de terminarse. Está por ver, por ejemplo, qué ocurre con la ejecutiva de la compañía y cómo afectará esto a los puestos de liderazgo. El potencial resultado que tendrá esto en quién gestiona Twitter puede ir en muchas direcciones, como señala un análisis de Insider. Incluso, podría llevar a Musk, a pesar de todo, a una posición de poder (sigue siendo uno de los principales accionistas de la red social).

También cabe esperar una guerra judicial por incumplimiento de contrato. Si Musk abandonaba el proceso de compra, tenía que indemnizar a Twitter, según habían acordado, pero el directivo no prevé hacerlo. El presidente de Twitter, Bret Taylor, ha anunciado ya que la red social va a iniciar un proceso legal para que el acuerdo se cumpla. De hecho, esperan cerrar todo como se había acordado. “La ejecutiva de Twitter está comprometida a cerrar la transacción en el precio y los términos acordados con el señor Musk”, ha asegurado.

Casi se podría esperar que la guerra judicial vaya a ir para largo y, sin duda, ser el gran culebrón corporativo del segundo semestre del año. Los responsables de Twitter, según ha comentado a Reuters, esperan que el proceso empiece en unas semanas y no dure más de unos meses.

A la red social podría beneficiarle que ya hay unos cuantos precedentes, creados durante los años de la pandemia por compañías que abandonaron procesos de compra al cambiar el mercado durante la crisis del coronavirus. “Diría que Twitter está bien posicionada legalmente para argumentar que le dieron toda la información necesaria y este es un pretexto para una excusa para salir del acuerdo”, asegura la especialista Ann Lipton, de la Tulane Law School, a la agencia de noticias.

Reputación dañada

Aun así, parece inevitable que la reputación de Twitter salga dañada de todo esto, especialmente teniendo en cuenta que el epicentro de las acusaciones de Musk – que tienen demasiadas cuentas de spam – es justamente uno de los temores de los anunciantes.

Además, no hay que olvidar que desde que empezó este proceso, las acciones de Twitter han ido perdiendo valor. Con cada movimiento de Musk y cada tuit cuestionable que lanzaba, el mercado respondía devaluando en bolsa a la red social. Sus acciones valen ahora mucho menos que cuando el culebrón de la compra arrancó hace tres meses.

De hecho, incluso si a Musk no le queda más remedio que comprar Twitter, puede que todo este proceso – y la carta de cese – le permitan hacerse con la compañía por un precio más bajo, como señala The New York Times.

Musk, ¿tóxico?

Igualmente, el abandono del proceso de compra podría convertir a Elon Musk en un personaje (aún) más odiado. Musk es una figura polarizante, con una comunidad de entusiastas fans que lo defienden de forma recurrente pero también con una de quienes lo ven de una manera completamente diferente. Para Tesla, Musk ya ha tenido sus momentos de activo tóxico, aunque en el balance a largo plazo le ha salido rentable. El tiempo dirá si esta espantada afecta – o no – a la reputación de Musk en el mundo de los negocios.

Publicado por Raquel C. Pico
Periodista especializada en marketing, tecnología y cultura. Como escritora, autora...

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