Por Redacción - 11 Mayo 2026
El Palacio de Congresos de Eurocaja Rural en Toledo acogió ayer una nueva edición del Digital Summit 2026, consolidándose como el punto de encuentro clave para la industria tecnológica y la transformación digital en España. En un contexto marcado por los algoritmos avanzados y los agentes autónomos, la jornada se centró en la necesidad de profesionalizar la gestión de la información.
Tras la apertura de Víctor Manuel Martín, Director de Eurocaja, y Juan Ángel Morejudo, Director Gerente de la Agencia de Transformación Digital Castilla-La Mancha, dio comienzo bajo el título "El mundo que viene", la ponencia de Macarena Estévez, CEO de Cirentis, que no se limitó a un análisis técnico de las herramientas disponibles, sino que ofreció una visión estratégica sobre el impacto de la tecnología en la sociedad actual, planteando una hoja de ruta centrada en dos pilares: la eficiencia operativa a través del dato y la responsabilidad ética en el uso de la inteligencia artificial.
Así la ponencia comenzó con una reflexión profunda sobre la transformación del entorno empresarial, subrayando que hemos dejado atrás la era en la que la intuición era el único faro para los líderes de negocios. En este nuevo mundo, la capacidad de medir se ha convertido en el lenguaje fundamental para entender una realidad que se mueve a una velocidad casi inabarcable para la mente humana biológica.
A medida que Estévez avanzaba, explicó que, si bien la inteligencia artificial generativa ya nos había sorprendido con su capacidad de crear, el año 2026 marcaba el inicio de la era de la inteligencia agéntica. Este concepto, fue el eje vertebrador de su análisis, refiriéndose a sistemas que ya no son meros asistentes reactivos, sino agentes capaces de planificar, tomar decisiones autónomas y ejecutar acciones complejas. Además, Macarena ilustró este cambio mencionando cómo estos nuevos modelos son capaces de auditar infraestructuras críticas o detectar fallos de seguridad que habían permanecido invisibles durante décadas, actuando con una eficacia que redefine el concepto de productividad industrial y digital.
Sin embargo, el corazón de su intervención fue la idea de que el dato no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para que el ser humano pueda recuperar el control sobre el futuro. En la visión de Macarena, "el mundo que viene" requiere que las organizaciones dejen de "adivinar" y comiencen a "predecir" mediante modelos matemáticos que reduzcan el riesgo, pero siempre bajo un marco ético riguroso. Mencionó con preocupación y respeto cómo la potencia de algunos modelos actuales es tan fuerte que incluso sus propios creadores han tenido que limitar su acceso público, lo que abre un debate necesario sobre la responsabilidad de quienes diseñan estas tecnologías.
Cabe mencionar, además, la apasionada defensa que Estevez hizo del humanismo. Para ella, la tecnología es un multiplicador, pero el multiplicando debe ser siempre el talento y la sensibilidad de las personas. En un momento de gran conexión con el público, reflexionó sobre el hecho de que, aunque una máquina pueda optimizar un proceso logístico o predecir una tendencia de mercado con una precisión del noventa y nueve por ciento, todavía no puede comprender el "sentido" detrás de esas acciones. Es ahí donde el profesional del futuro encuentra su verdadero valor: en la capacidad de darle un propósito a la montaña de información que la tecnología procesa. La experta animó a los asistentes, especialmente a las nuevas generaciones de estudiantes presentes, a no temer a la automatización, sino a prepararse para liderarla mediante un aprendizaje constante y el desarrollo de habilidades críticas que las máquinas no poseen, como la empatía profunda y el juicio ético matizado.
Finalmente, Macarena Estévez reflexionó sobre el impacto macroeconómico y social de esta nueva era. No solo en cuanto a la rentabilidad corporativa, sino para compartir de forma inteligente los datos y el uso de agentes de inteligencia artificial para impulsar el Producto Interior Bruto de las naciones y generar beneficios sociales tangibles en sectores como la salud, la educación y el medio ambiente. Su mensaje fue una llamada a la acción inmediata, animando a las empresas a no quedarse en la superficie de la innovación y a sumergirse en la transformación estructural que exigen los nuevos tiempos. Al bajar del escenario, quedó en el aire la sensación de que el futuro no es algo que simplemente nos va a suceder, sino algo que estamos obligados a construir utilizando la precisión del algoritmo y la voluntad humana como guía.
















