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Parece poco probable que lo vayan a hacer de forma inmediata: la mayoría de las compañías no autoriza los viajes de empresa 
Un año después del estallido de la crisis del coronavirus parece poco probable que las ferias y eventos vuelvan de forma inmediata

Uno de los grandes daños colaterales de la crisis causada por el coronavirus ha sido el de los grandes eventos, congresos y conferencias. Más o menos por estas fechas, hace un año, el Mobile Word Congress de Barcelona anunciaba su cancelación. Entonces, la llegada del coronavirus a Europa parecía muy lejana (a pesar de que Italia estaba ya en una situación que empezaba a ser complicada) y la medida muy sorprendente.

Pocos eran los que veían en la cancelación del MWC la primera de las muchas que se venían encima. El resumen de lo que pasó en 2020 con los congresos fue que el año había tenido un efecto brutal y que el futuro inmediato no parecía especialmente positivo.

En cierto modo, los marketeros han asumido que tendrán que trabajar con formatos híbridos durante un largo tiempo y que, por ello, se enfrentarán a una situación distinta a la que tradicionalmente han tenido en el terreno de los eventos. Aun así, hay quienes esperan retomar ya este año los eventos físicos. En las proyecciones de muchas grandes ferias y encuentros ya está el de volver a una cierta normalidad: la agenda para 2021 tiene unos cuantos eventos físicos, aunque ninguno de los grandes se posiciona antes de junio.

Los eventos digitales han permitido lograr abrir la puerta para nuevos beneficios y ventajas, algunas de bastante valor. Los límites geográficos han caído, se han abierto nuevas posibilidades en formatos de contenidos y los asistentes pueden adaptar las jornadas a los horarios que mejor le parecen y convienen.

Sin embargo, los marketeros añoran mucho de lo que los eventos físicos y tradicionales permitían hacer, ya que les daban más margen de maniobra para hacer networking, crear relaciones más cercanas o trabajar de una manera más de cara a cara.

Recuperar esas posibilidades es importante, aunque los propios marketeros no creen que vaya a ser algo tan cercano como podría parecer. Si a finales de 2020 todo el mundo era optimista porque el año estaba a punto de terminar y porque las vacunas parecían altamente prometedoras, los dos primeros meses de 2021 han sido un duro golpe de realidad. Un cambio de calendario no significa realmente nada y las vacunas se están distribuyendo mucho más lentamente de lo que se esperaba.

Viajes de negocios: poco probables

Y los propios marketeros no tienen muy claro que la normalidad esté a la vuelta de la esquina y que los eventos puedan retomar el camino de siempre. El último estudio de la estadounidense Association of National Advertisers (ANA) es, de hecho, la última muestra sobre cómo se están viendo las cosas.

Solo un 4% de los encuestados cree que los viajes de negocios volverán entre febrero y mayo. Frente a ellos, un 16% se posiciona como los más pesimistas y creen que sus empresas no reautorizarán los viajes hasta 2022.

Un 35% de los encuestados reconoce que no tiene ni idea y que no se ve capaz de poner una fecha para la vuelta de los viajes corporativos. Ahora mismo, el 76% de los marketeros reconoce que sus empresas tienen políticas que impiden los viajes. Para el 14% es posible viajar, pero el viaje tiene que ser aprobado por la dirección y debe estar vinculado a necesidades muy críticas de clientes concretos.

Lo que sí tienen claro los propios marketeros es lo que ellos mismos sienten. Un 75% de los encuestados asegura que solo se sentirán seguros y cómodos viajando cuando se hayan vacunado contra el coronavirus.

Si las compañías limitan los viajes de empresa y si los propios trabajadores no se sienten cómodos embarcándose en ellos, está claro que el futuro no pinta nada favorable para las conferencias, eventos, congresos y ferias. Su poder como polo de atracción no es todavía más fuerte que el miedo al coronavirus y que las políticas para limitar su expansión, casi se podría decir que obviamente.