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Las relaciones entre las agencias y sus clientes no son sencillas. En los últimos tiempos se ha añadido un nuevo nivel de presión, el que aportan los últimos movimientos de los gigantes que se están llevando 'in-house' parte del trabajo que hasta ahora dejaban en mano de sus agencias. Pero, aunque no se tenga ese elemento en cuenta, las cosas no funcionaban ya exactamente de un modo fluido entre unos y otros. Para las agencias, sus clientes generan ciertos problemas.

Los profesionales del mundo de la publicidad tienen claro dos cosas. La primera es que las agencias no son todo lo eficientes que deberían. La segunda es que la culpa es en muchas ocasiones de los clientes. Esas son las conclusiones del estudio que acaba de realizar Function Point en colaboración con Agency Management Institute sobre una muestra estadounidense y canadiense, aunque sus conclusiones resonarán posiblemente entre los trabajadores del sector en muchos más lugares que esos dos mercados.

Los resultados del estudio se podrían resumir en que nadie parece estar muy contento con lo que se está haciendo y que se podrían ajustar unas cuantas cosas para hacer que la situación fuese mejor. Al fin y al cabo, el sentimiento de no ser productivo, pero también el de sentir que el trabajo se acumula hace no solo que no se sea lo suficientemente productivo sino también que la moral en el trabajo sea mala. No hay que olvidar, además, que el entorno del marketing y de la publicidad, como han demostrado estudios previos, es un escenario en el que los profesionales se queman muy rápidamente.

Las inevitables (y gratis) horas extra

Las agencias creen, de entrada, que trabajan demasiado. Un 67% de las agencias, según los datos de las entrevistas con sus trabajadores, considera que dan demasiadas cosas a la mitad de sus clientes y un 29,8% que lo hace con entre el 70 y el 90% de sus clientes. Es ese sentimiento de que les están pagando por una cosa, pero que en realidad están haciendo muchas más.

Esto hace que se trabajen horas de más, horas que en realidad no está pagando nadie. Cuatro de cada 10 encuestados reconoce que no están midiendo el tiempo de trabajo de sus equipos de un modo adecuado.

A eso se suma que trabajar de más no tiene consecuencias, lo que hace que nadie en las agencias actúe para que se acabe. Un 48,5% de los trabajadores creativos de la industria asegura que no hay consecuencias cuando dan horas de más a sus clientes. Esto lleva a que se entre en un círculo vicioso de horas extra y más horas extra. Porque, además, si se intenta cortar ese tiempo a mayores se enfrentan a un nuevo problema: sin esos tiempos que se añaden es casi imposible cumplir con las expectativas del cliente.

El problema de no saber lo que quieren

Pero los problemas de relación no se limitan solo al exceso de trabajo y al trabajo de más, sino que también hay una tensión entre lo que unos piden y lo que otros hacen y, sobre todo, sobre los momentos en los que todo esto ocurre. Un 68,8% de los encuestados asegura que se enfrentan a momentos de ruptura de la comunicación, ya sea porque las empresas no les explican bien qué quieren o les dan información que no es verdad o porque piden demasiados cambios de última hora.

Esto hace que se sobrecargue el trabajo, pero también que no se llegue a las fechas tope. Los trabajadores de la industria y las agencias echan la culpa a sus clientes por los deadlines que no se cumplen. Solo un 13,8% cree que el problema pueda estar en el trabajo de sus equipos internos.