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El mercado en el que se mueven las agencias de marketing, publicidad y comunicación es cada vez más competitivo. Cada vez más tienen que enfrentarse no solo a nuevos jugadores para hacerse con clientes y proyectos, sino que además tienen que ser más ágiles, más dinámicas y más productivas. Para mejorar en este último punto, las agencias tienen un apoyo en la tecnología, que bien usada puede permitirles mejorar sus resultados. Uno de los ejemplos de este tipo de herramientas es Markifly.

Por supuesto, las agencias no deben simplemente añadir capas de tecnología a su día a día, sino que tienen que buscar herramientas que simplifiquen su trabajo y que haga que todo sea más sencillo. Si se quiere mejorar la productividad usándolas, es muy importante tener en cuenta ciertas pautas.

Usar herramientas tecnológicas no debe ser una carga a mayores

La tecnología tiene siempre que simplificar las cosas, que mejorarlas, y nunca puede convertirse en un lastre. Las herramientas tecnológicas tienen que ser fáciles de usar para el equipo y deben cubrir las tareas y retos a los que se enfrentan cada día. Por eso, es importante que se puedan adaptar a las necesidades específicas de cada agencia y de su plantilla.

Tener muy claro qué se quiere y cómo se va a lograrlo

Para que el primer punto funcione no solo es importante escoger bien la herramienta tecnológica que se va a emplear, sino también saber muy bien qué se quiere. Hay que visualizar cuáles son los elementos que permiten mejorar la productividad y cómo debe aplicarlos la agencia, ya que una vez que esto esté claro será mucho más fácil ajustar la tecnología a los objetivos y alinear su potencial con el trabajo.

Reducir la redundancia y los fallos en lo que se hace

Pero las herramientas tecnológicas no solo tienen que simplificar y mejorar el trabajo, sino que tienen que servir también para eliminar problemas. Uno de los habituales lastres cuando se trabaja en equipo es que se solape el trabajo, perdiendo el tiempo haciendo unos y otros las mismas cosas, o que los retrasos y problemas de uno impacten en el trabajo de otro. La tecnología tiene que ayudar no solo a acabar con estos problemas, sino también a crear flujos de trabajo que reduzcan las probabilidades de este trabajo redundante o fallido.

Simplificar la conexión con los clientes y con los proveedores

En la cadena de trabajo de las agencias no solo están sus propios empleados y sus propias tareas. Las agencias dependen de sus proveedores cuando externalizan parte del trabajo y de sus clientes. En este último caso, además, estos pueden ser un problema cuando la conexión entre clientes y agencias se complica en una madeja de mails y llamadas telefónicas. La tecnología tiene que solucionarlo, haciendo que la conexión con unos y otros sea más simple.

Hacer más fácil controlar los resultados finales

El trabajo de la agencia no termina muchas veces cuando se entrega el trabajo final, sino que se extiende hasta el control de los resultados. Poder centralizar en un mismo espacio también esta parte de la actividad hará que todo fluya de una manera más sencilla y más eficiente.