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Cuando hace unos años Facebook tocó fondo en lo que a alcance orgánico tocaba, los responsables de redes sociales de las empresas migraron sus intereses a otras redes. Instagram se convertía, entonces, en su nueva tierra prometida, en el nuevo El Dorado en el que se podían lograr grandes resultados y muy buenos datos.

Si en aquella época se hablaba con un community manager, se solía escuchar una historia similar de todos ellos. Instagram estaba ofreciendo datos bastante positivos. Se crecía muy rápido en seguidores, apuntaban, al tiempo que se lograba una respuesta bastante buena sin grandes esfuerzos. El engagement era positivo.

Pero Instagram no era la solución a todos sus problemas. Los responsables de redes solían recordar que tenían que aprender nuevos códigos y nuevas cuestiones clave sobre cómo funcionaban las cosas, pero también que sabían que aquello era casi un "tiempo prestado". Incluso en aquel momento en el que los resultados parecían perfectos y en el que los marketeros veían todas las cosas con buenos ojos, asumían que no sería para siempre y que en algún momento Instagram también pincharía. Sabían que habría un momento en el que los datos orgánicos pasarían a ser datos de pago.

Por tanto, casi se podría decir que desde el primer momento los marketeros estuvieron esperando y temiendo la llegada del "zero day" en Instagram.

Los datos y las estadísticas no han puesto fecha a la llegada de ese momento de apagón, pero sí han dejado ya bastante claro que el futuro no es de color de rosa. El último estudio de Socialinsider deja claro que, desde noviembre de 2018, se ha registrado un declive en el engagement medio que las marcas logran en Instagram. Los datos se han mantenido de un modo constante, una caída sostenida en el tiempo.

Qué dicen los números

El estudio ha analizado cómo ha evolucionado la recepción de los contenidos de marca entre 2014 y 2019 y los datos muestran una gráfica casi perfecta de la subida y la época de las maravillas antes de la entrada en el tiempo menos glamuroso. Hasta enero de 2017, la gráfica muestra un acelerón brutal en el engagement medio que recibían los contenidos que se publicaban en la red social.

Cada mes, los datos se iban haciendo mejores. A partir de ahí las cosas empiezan a frenarse en su subida y, en los últimos meses, el engagement ha comenzado a directamente descender. Como recuerdan en MarketingProfs, en noviembre de 2018, Instagram anunció que empezaría a eliminar del servicio las cuentas falsas. Pero, posiblemente, esa explicación sea limitada. Instagram ha ido creciendo de forma notable en los últimos años y entrando en una fase de madurez, lo que habitualmente también implica una ralentización en las cosas para las empresas y un cierto desencanto y desgaste entre los usuarios.

¿Cómo han cambiado las cosas? Si en noviembre de 2018 la media estaba en un engagement del 3% (entre comentarios y me gustas) ahora se ha quedado en el 2%. Las cuentas más populares son las más perjudicadas por este desacelerón. Las cuentas de menos de 5.000 seguidores son, según los datos del estudio, las que muestran unos datos más elevados en engagement.

Por contenidos, los carruseles logran mejores datos tanto que las imágenes como que los vídeos.

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