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Cómo las marcas de comida anulan la saciedad: El cerebro sigue buscando publicidad de alimentos procesados después de comer

La ciencia explica la respuesta automática de la mente ante los anuncios de comida rápida

Por Redacción - 13 Abril 2026

La atención del consumidor se ha convertido en un activo cada vez más disputado. Un estudio desarrollado en el Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC) de la Universidad de Granada revela un hallazgo especialmente relevante para el marketing contemporáneo: los logotipos y anuncios de comida rápida logran captar la atención incluso cuando la persona no tiene hambre, mientras que las imágenes de alimentos pierden gran parte de ese impacto en estado de saciedad.

La investigación, impulsada desde el grupo de Neuroplasticidad y Aprendizaje del propio centro, profundiza en cómo el llamado sesgo atencional hacia la comida —un mecanismo evolutivo que prioriza detectar alimentos cuando el organismo los necesita— se ve alterado por la exposición constante a señales alimentarias en la vida moderna. En este escenario, el ecosistema publicitario actual, especialmente el asociado a productos hipercalóricos ricos en grasas y azúcares, parece estar reprogramando parcialmente ese sistema de atención.

El trabajo científico, realizado por Irene Ruiz, Ana González y Isabel de Brugada, se estructuró en dos experimentos diseñados para medir con precisión cómo reaccionan los participantes ante estímulos visuales alimentarios y no alimentarios en diferentes estados fisiológicos.

La metodología se basó en una tarea de búsqueda visual en la que los participantes debían identificar si un conjunto de imágenes era homogéneo o contenía un elemento distinto. Los estímulos incluían tanto imágenes de alimentos como logotipos de marcas de comida rápida, frente a elementos neutros como objetos cotidianos o marcas de productos de limpieza, lo que permitió aislar el efecto específico del contenido alimentario y del branding.

Los resultados muestran una diferencia clave en función del estado de hambre. Cuando los participantes estaban en ayunas, tanto las imágenes de comida como los logotipos alimentarios captaban su atención de forma significativa. Sin embargo, al encontrarse saciados, las imágenes de alimentos perdían ese efecto y pasaban a comportarse como estímulos neutros, mientras que los logotipos mantenían su capacidad de atraer la atención.

Desde una perspectiva neuroconductual y de marketing, el hallazgo es especialmente relevante: los investigadores apuntan a que los logotipos alimentarios funcionan como señales aprendidas que trascienden la necesidad fisiológica. El contacto repetido con este tipo de marcas, asociadas de forma constante a experiencias placenteras de consumo, las convierte en disparadores automáticos de atención, incluso en ausencia de hambre.

En términos de impacto mediático y comercial, el estudio sugiere que el branding de comida rápida ha logrado independizarse parcialmente del estado fisiológico del consumidor, consolidándose como un estímulo de alta eficacia atencional. Esto redefine la forma en que la publicidad alimentaria opera en el entorno digital y físico, donde no solo vende productos, sino que activa respuestas cognitivas casi automáticas.

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