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En los últimos tiempos muchas son las cosas que se han comentado sobre la televisión. La tele está perdiendo televidentes, está viendo como los millennials renuncian a pagar por televisiones de pago e incluso por tener un aparato (y si tienen un televisor lo emplean para otras cosas más que para seguir la programación televisiva) y como los espectadores dividen su atención cada vez más entre diferentes pantallas cuando están viendo sus programas, lo que hace que no sean todo lo atractivos como espectadores que ellos buscaban (si están viendo Twitter no estarán prestando atención a los anuncios que se les muestran). Pero, además, los consumidores han convertido ya en una especie de verdad que nadie puede discutirles sus quejas sobre que la televisión tiene muchos anuncios.

¿Está abusando la televisión de los contenidos publicitarios? Más allá de los minutos que sirven de anuncios en el cómputo global de las emisiones, las televisiones tienen además otros problemas, problemas que antes pasaban un tanto más desapercibidos para los espectadores pero que ahora, con los tiempos de internet y la cada vez mayor habilidad tecnológica de los consumidores, son mucho más evidentes. Los trucos que emplean las televisiones para captar la atención del espectador cuando llegan los anuncios (y posiblemente alguna vez se ha sentido que los anuncios tienen un volumen mucho más alto que los contenidos) ya no son tan misteriosos y se han vuelto más transparentes.

El último ha sido identificado por un usuario de la popular Reddit y ha conseguido llamar la atención de los medios estadounidenses. Para los consumidores, la última práctica que emplean las televisiones para servir más anuncios podría convertirse en tema para el escándalo. Aunque la práctica se lleva empleando desde por lo menos diez años, como explica en una de las noticias que ya le han dedicado al tema un trabajador de la industria de las televisiones por cable estadounidenses, lo cierto es que a ojos del espectador puede pasar desapercibida y solo los muy observadores se dan cuenta de que algo está fallando.

Como apunta uno de esos espectadores a The Wall Street Journal, se dio cuenta porque las voces de los protagonistas de El mago de Oz eran un poco distintas (y siendo un especialista en el filme era capaz de ver la diferencia). El ejemplo sin embargo que ha destapado la caja de Pandora en internet es una comparación entre cómo se ve un capítulo de Seinfeld hoy en día y como se veía hace 10 años.

El truco está en la acelaración

¿Qué es lo que hace que las televisiones puedan servir más anuncios sin que el espectador se dé cuenta? Como demuestra el vídeo de Seinfeld, las cadenas están acelerando los contenidos para que el capítulo no se vaya a más tiempo pero se le puedan meter más anuncios. Es decir, si un capítulo tiene que durar 30 minutos con sus pausas publicitarias durará esos 30 minutos pero, si se va al despiece, el consumidor habrá visto menos minutos de serie y más de anuncios. En el caso del capítulo de Seinfeld, fueron dos minutos más de publicidad ganados a la serie.

Para conseguirlo, las televisiones usan diferentes técnicas a la hora de emitir contenidos creados (la práctica se ha visto en repeticiones de series o en la emisión de películas). La de cortar los títulos de crédito y hacerlos más breves es la más evidente y la que más fácilmente resulta detectable, pero no es la única que usan. Una de ellas es la comprimir el vídeo para que su extensión sea un poco más breve. Las televisiones eliminan espacios en silencio en los diálogo o aceleran la imagen (ajustando el sonido que va asociado para que nadie note que ha habido cambios y no se produzcan desfases) para que así el contenido dure un poco menos y puedan meter más contenido en las pausas publicitarias.

El espectador permanece inocente ante lo que está pasando y sigue el contenido sin ser realmente consciente de que va más rápido. Para las televisiones, la solución no es tan complicada de aplicar: de hecho hay empresas que venden soluciones tecnológicas que permiten justamente hacer esto.

La situación no solo puede llegar a molestar al televidente, en realidad también molesta a anunciantes y a creadores de contenidos, como apuntan diferentes miembros de esa industria al Journal. En el caso de los creadores de contenidos, les molesta que las televisiones estén alterando los productos que han creado ya que todas esas cosas que eliminan forman parte también de la construcción de la historia. Además, los contratos de emisión no suelen permitir alterar el producto final (y eso es lo que están haciendo ajustando la historia como lo hacen).

Por otra parte, los anunciantes temen que con este tipo de acciones - y con los nuevos anuncios que se incluyen - se sature aún más al receptor y se consiga que preste aún menos atención a los anuncios.

Periodista online y apasionada por la literatura, las nuevas tecnologías y por los zapatos. Editora...