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Una de las cosas que solía protagonizar análisis, críticas, recomendaciones y una larga lista de cuestiones en los 90 era la relación entre los niños y la televisión. La televisión se estaba convirtiendo en una nanny para los niños, lamentaban los expertos, ya que estos pasaban horas y más horas delante de la pantalla (tonta, se le llamaba) viendo series, dibujos y todo tipo de contenidos sin mucha vigilancia por parte de sus padres.

A los niños se les dejaba delante de la tele y se mantenían entretenidos. El debate sobre los efectos que este comportamiento podía tener era bastante entusiasta y también uno de los temas favoritos de los medios, que de forma casi regular sacaban artículos sobre cómo la televisión estaba acabando con los niños y todos los males que viviríamos como sociedad por culpa de ello. Si a eso se sumaba el toque de los dibujos violentos, se tenía la foto completa.

Ahora, unos cuantos años después, las cosas han cambiado. La televisión, que tenía en los niños a ese público fiel que se pasaba horas y horas en el salón de sus casas viendo contenidos, se ha encontrado con un intenso competidor. Porque los niños ya no ven la tele. Ahora prefieren internet y los contenidos que la red ofrece. Los más pequeños han cambiado la televisión por YouTube.

De hecho, en esta carrera por la atención de los más pequeños, no solo la televisión está perdiendo, sino también otros escenarios, como puede ser Facebook. Toda esa atención se la lleva YouTube, demostrando el poder de atracción de la red de vídeos y el tirón que tiene entre ese público.

Menos tele, más YouTube

El último estudio que permite llegar a estas conclusiones es el de Ofcom, el regulador de las telecomunicaciones británico, cuyos datos son fácilmente extrapolables al resto de mercados. El organismo ha estudiado las pautas de consumo de contenidos de los niños y adolescentes entre 5 y 15 años para determinar dónde ven contenidos y cuánto tiempo lo hacen. La red se lleva una media de unas dos horas de consumo de contenidos al día en esa amplia franja de edad, lo que supone 20 minutos más de los que logra la televisión tradicional.

La tele, pero también Facebook (lo que es muy interesante porque en el estudio también están presentes los adolescentes), están perdiendo la partida por la atención de estos consumidores. La ganan los sistemas de acceso a contenidos en vídeo. Netflix y, de forma notable, YouTube se llevan su tiempo de consumo.

El 80% de los niños y adolescentes de la horquilla de investigación ha visto algo en YouTube, superando al 49% que reconoce ver contenidos en sistemas de vídeo bajo demanda.

Qué es lo que ven

La televisión no solo ha visto cómo la red adelantaba su tiempo, sino que además también está viendo cómo esta separación se convierte en una tendencia recurrente. Su tiempo de consumo entre los más jóvenes está en declive. Al año, pierde 8 minutos de visionado. También ha cambiado el proceso de ver la tele. Si se ve la televisión, se ve en una especie de proceso marcado por los padres. La tele forma parte del "tiempo familiar". Esto hace que en cierto modo la tele pierda encanto para los espectadores más jóvenes, que valoran de internet el poder ver lo que quieren.

¿Y qué quieren ver? Los temas favoritos son vídeos sobre cuestiones que les interesan, como sus hobbies o manualidades.

A los niños también les interesan los youtubers, que son muy populares entre los encuestados y que ven casi como amigos, y los contenidos que el estudio llama "sensoriales". Son los vídeos ASMR, por ejemplo, o los que por su contenido son positivos, como gente jugando con slime o abriendo regalos.