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¿Están los niños demasiado expuestos a anuncios de comida basura y de productos que tienen un efecto pernicioso en la salud? Esta se ha convertido en una de las grandes preocupaciones de los últimos tiempos y también en una cuestión que los estudios han ido demostrando en los últimos años que está muy cerca de la realidad.

Los últimos datos sobre la cuestión - y estos llegan de un estudio británico - apuntan a que los niños ven una cantidad elevadísima de anuncios de comida basura en su día a día. De todos los mensajes publicitarios que reciben mientras ven la tele, la mitad de ellos son de comida basura, ya sean mensajes de McDonald's y similares a mensajes de productos altamente azucarados, como pueden ser los refrescos. Los datos del estudio del Institute for Fiscal Studies dan cifras redondas: el 50% de todos los anuncios de televisión que ven espectadores de entre 4 y 15 años son de este tipo de productos.

Estos anuncios se dividen entre los dos tipos de comida basura que los responsables del estudio han clasificado. Así, un 39% de la publicidad que ven los niños es de productos que son altos en grasas, azúcar o sal. Un 11% es de restaurantes y bares, de los que la mayoría son cadenas de comida rápida. La mitad de esta última categoría son anuncios de McDonald's.

Esto ocurre a pesar de la creciente sensibilidad sobre el tema y la creciente preocupación sobre la obesidad infantil. La mayor concienciación ha llevado a que se establezcan cada vez más normas y más controles y a que se hagan más medidas de concienciación. Sin embargo, como demuestran este tipo de estudios, quizás no estén funcionando por completo.

Cómo llegan a la audiencia

De hecho, los anunciantes no están incumpliendo ninguna normativa, aunque hay normativas que limitan su exposición. En Reino Unido, como en España, este tipo de anuncios están limitados en horario infantil.

El problema está en que los niños, como recuerdan en The Guardian, ven muchos programas fuera del horario considerado infantil (e incluso, se podría sumar, hay programas claramente para niños - y no hay más que pensar en algunos de los realities de la parrilla televisiva española - que están pensados para niños pero que se emiten a horas de adultos).

Los datos del estudio son bastante similares a los de otros análisis realizados en los últimos años, como un estudio de la Universidad de Granada de hace unos años que concluía que los niños estaban sobreexpuestos a mensajes vinculados a la comida basura. Entre 2007 y 2013, añadía además el estudio, la cantidad de este tipo de mensajes había aumentado exponencialmente.

Los efectos de estos anuncios

La exposición a este tipo de mensajes tiene un efecto directo sobre los niños y sobre sus hábitos. De entrada, la relación entre niños y publicidad es complicada, porque el cerebro de los niños tarda en asumir la separación entre información y publicidad y tarda todavía más en comprender que lo que cuentan los anuncios no es exactamente la verdad.

En el caso de la comida basura y los productos poco saludables, estos mensajes impactan en la dieta de los más pequeños, que comen de forma mucho menos sana por culpa de las promesas publicitarias.

Un estudio señalaba que el impacto de los anuncios de comida basura no solo hace que se coman más esos productos, sino también que se coma simplemente más. Tras examinar los comportamientos de los niños como espectadores de anuncios, se determinó que comen unas 270 calorías más - e innecesarias - cuando están expuestos a estos mensajes.