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La inteligencia artificial se ha convertido en una de esas grandes esperanzas a futuro. Es una de esas cosas de las que se da por hecho que lo van a cambiar todo y que lo harán en un montón de nichos de mercado y de terrenos. La inteligencia artificial es la gran revolución que modificará las cosas, especialmente en lo que a las empresas se refiere. Desde el diseño de productos hasta la atención al cliente pasando por la estrategia y la ejecución de marketing, la IA estará presente en todas partes.

Esas expectativas son las que están haciendo que todo el mundo esté comentando, analizando y pronosticando sobre el boom de la inteligencia artificial, que todo el mundo parezca estar decidido a posicionarse con ella y que en todas las previsiones y listas de deseos de los responsables de las empresas aparezca.

Se ha ido creando una suerte de burbuja de interés, un pico en el entusiasmo que la IA despierta. Pero ¿está interés siendo paralelo a una realidad en la aplicación dentro de las empresas de esta tecnología? ¿Están ya las compañías empleándola de forma regular o sumándose al principio de la carrera por asumir el potencial de la IA?

Si se tiene en cuenta la presencia de la inteligencia artificial en las conversaciones en la industria, se podría pensar que sí y dudar muy poco de ello. Si se tienen en cuenta, sin embargo, los números y las cifras las cosas cambian y bastante. La inteligencia artificial genera mucho ruido, pero con pocas nueces.

Solo el 4% usa la IA

Y, de hecho, el último estudio de PwC sobre la materia deja claro que pocas son las empresas que están usando la inteligencia artificial y que pocas son las que la han en realidad implementado. Las compañías están hablando mucho sobre ella, pero haciendo poco con la IA. Según las conclusiones del estudio, realizado sobre una muestra de 60 países, solo el 4% de los encuestados reconoce que ha implementado y con éxito la inteligencia artificial en su negocio.

En el resto hay una variedad entre aspiraciones y limitados intentos. Un 19% reconoce que ha logrado realizar al menos un caso de uso con IA y un plan y un 53% - el porcentaje más amplio - simplemente planea invertir en IA en el futuro. Es decir, para ligeramente algo más de la mitad de los encuestados la inteligencia artificial es algo en lo que gastarán dinero en el futuro (o eso creen) pero sobre la que no han hecho todavía nada.

En realidad, no parecen tan convencidos

Estos números hacen que plantearse si la IA es un éxito sea, de hecho, cuestionable. No son las únicas cifras que hacen que pensar en pinchar la burbuja del hype de la inteligencia artificial sea una buena idea. Las compañías no tienen tan claro como se podría pensar que la IA vaya a cambiarlo todo de forma abrumadora en el futuro inmediato. Los datos del estudio de PwC chocan con las habituales conclusiones de optimismo que los análisis suelen aportar y con las recurrentes conclusiones de que la industria la ve como la gran revolución a la vuelta de la esquina.

Según sus conclusiones, solo el 19% de los encuestados cree que la IA será disruptiva en los próximos años. Esto es, solo una minoría de los participantes en el estudio cree que la inteligencia artificial lo va a cambiar todo por completo en el futuro próximo.

Para los responsables de las empresas encuestadas, hasta el internet de las cosas tendrá un mayor impacto. Un 30% cree que el internet de las cosas tendrá un impacto en sus líneas de negocio y en su estrategia, frente al 19% que lo pensaba de la IA y frente al 12% que lo cree de otra de las cuestiones que suelen ser las favoritas de las previsiones de cómo cambiará el mundo, los robots.