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Una de las lecciones de vida que hemos tenido que aprender como consumidores / internautas en los últimos años es que las grandes de la red saben muchas cosas sobre nosotros y que, además, escapar a ellas y a sus servicios resulta muy complicado, cuando no imposible. Los gigantes de la red están por todas partes, son responsables de muchísimos servicios y tienen el control de muchas cosas y de muchos elementos que son clave para nuestro día a día. De vez en cuando, algún periodista hace algún artículo llamativo y viral sobre el día en el que decidió abandonar Google o Facebook y todos los servicios asociados, que suele concluir con un mensaje sobre lo difícil que es tener que sobrevivir en ese entorno.

Pero además ya no se trata solo de que los servicios de los gigantes de la red estén muy presentes en nuestro día a día y que su presencia se haga recurrente en lo que los consumidores hacen, sino que además, incluso cuando se hace de forma activa, dejarlos y evitar que ellos accedan a nuestra información parece casi imposible. Es como si estos servicios se convirtiesen en una especie de elemento a perpetuidad al que parece imposible escatimar datos e información.

Y el último servicio sobre el que se ha desvelado una situación de estas es Gmail, el servicio de correo electrónico de Google. Puede que el consumidor elimine correos y puede que quiera hacer que el servicio deje de saber qué compra, pero una vez que Gmail tiene esos datos es imposible hacer que los 'suelte'.

¿Qué es exactamente lo que acaba de demostrar la prensa estadounidense? Como acaba de demostrar una investigación de la CNBC, Google sigue manteniendo una lista de lo que has comprado - siempre que esas confirmaciones de compra lleguen a Gmail, claro - incluso si el consumidor borra los mails vinculados a la compra. De hecho, cualquiera puede ver todo lo que ha comprado y todo lo que Google sabe que has adquirido. La información está en una sección específica de compras dentro de la cuenta de Google, en la que los pedidos están ubicados por mes de compra e incluyen la información sobre estado de la compra.

Lo que sabe Google Purchases

En teoría, en ese listado aparecen todas las compras que se han realizado vinculadas a Gmail, aunque - viendo el histórico personal de compras - resulta llamativo que queden fuera muchas compras (como por ejemplo las reservas de hoteles o de billetes de avión, la compra del supermercado online o las compras a servicios como Just Eat). Mi listado personal, básicamente, se compone de las compras que hice en Amazon y en Iberlibro. Esto no es lo que le ocurre sin embargo al periodista de la CNBC que ha hecho el seguimiento de este tema, en el que aparecen también pedidos de comida o recargas de la tarjeta de compra de Starbucks (¿será quizás que al sistema le resulta más fácil hacer el seguimiento de compras en inglés?).

Toda esta información ayuda a crear un perfil claro de lo que interesa y lo que no al consumidor (especialmente si se tiene en cuenta que es información de muchos servicios de ecommerce y no solo de uno específico), aunque cuando el periodista de la CNBC detectó su existencia Google ya le dejó claro que no usaban la información que acumulaban en esos listados para servir publicidad. Simplemente, servía para poder tener claras todas las compras realizadas (y funcionaba como base para poder emplearlo en Google Assistant). Entonces, desde Google también le señalaban que esa información podía ser borrada por el consumidor.

Pero ¿puede borrarse esa información? Según la última entrega de la investigación de la CNBC, no.

Puedes borrarlo todo, que Google lo sigue sabiendo

El periodista decidió borrar todos los emails que había recibido en su perfil de Gmail. Esto es, vació por completo su cuenta tras una década de uso. Con ello quería comprobar si Google dejaba de tener constancia de lo que había comprado y lo que no y si esos datos se borraban como Google prometía. Tras el borrado, dejó pasar tres semanas antes de ir a comprobar la pestaña vinculada a compras de su cuenta personal de Google.

A pesar de todo, ahí seguían los datos de todas las compras que había realizado a lo largo de todos estos años y de los que Google sabía gracias a los datos de confirmación que llegaban a Gmail. En el listado estaban desde las compras más recientes realizadas a aquellas que el periodista ya había olvidado por haberlas hecho tiempo atrás.

Tras contactar de nuevo con Google, un portavoz recibió la información e insistió en que no la usaban para segmentar publicidad. "Apreciamos el aviso sobre el funcionamiento de Google Purschases y estamos investigándolo", señalaban. "Como recordatorio, la página de compras es una manera de ver tus compras: no usamos ninguna información de tus mensajes de Gmail para servir anuncios y eso incluyen los recibos por email y las confirmaciones que se muestran en la página de Purchases", le señalaban.

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