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En esta ocasión, el organismo regulador de competencia lo multa por no negociar de buena fe el pago por derechos vecinos  

Y ya van dos en cuestión de semanas: si a principios de junio, Google se llevaba una multa en Francia por posición de monopolio publicitario, ahora se ha llevado otra por derechos de autor de los medios online. El organismo sancionador en el mismo. La Autorité française de la concurrence ha impuesto una sanción de 500 millones de euros a Google por culpa de los llamados derechos vecinos.

La cuestión de los derechos vecinos no es nueva y es uno de los puntos en los que Google (y otros gigantes online) viven un tira y afloja con los medios de comunicación. Estos creen que las plataformas deberían pagar por su derecho de autor, al incluir en sus servicios no solo los links sino también ciertos elementos del contenido.

Al fin y al cabo, o eso argumentan los medios, los internautas no entran en sus noticias porque se informan con esos fragmentos, que las plataformas online monetizan con publicidad y de los que ellos no ven nada en términos de ingresos.

En Francia, los derechos vecinos ya habían sido negociados. Hace ahora algo más de un año, el propio organismo de competencia daba a Google unos cuantos meses para negociar "de buena fe" con los medios online cuánto iba a pagar por esos contenidos y los derechos de autor vinculados. Entonces, los medios se alegraban y aseguraban que habían sido escuchados.

La alegría poco duró, porque justo la multa millonaria que Francia ha impuesto ahora está vinculada a esos derechos y a esa negociación. La Autorité française de la concurrence acusa a Google de no negociar de buena fe con los medios galos.

Por qué han condenado a Google

Las conclusiones del organismo, como recoge Le Monde, señalan que Google no parecía aceptar la ley. "No pertenece a un operador el rechazar la ley", ha señalado la máxima responsable de competencia francesa, Isabelle de Silva. "El comportamiento de Google demuestra una estrategia deliberada, elaborada y sistemática de no respeto", han sentenciado, determinando que no se sentaron a negociar con los editores de prensa de buena fe.

Google ha intentado llevar las negociaciones a vincularlo todo a un servicio nuevo y propio, Google Showcase, y no ha querido hablar de forma directa de los derechos vecinos (al menos eso es lo que la Autorité de la concurrence ha sentenciado).

Igualmente, el organismo también ha criticado que Google "sin justificación" haya dejado fuera a la prensa que no es política y general y que no quiera integrar otros elementos mediáticos, como las fotos, en la negociación. El otro punto por el que no creen que se hayan sentado a negociar de buena fe están en que no han sido transparentes en términos de remuneración.

Google, por supuesto, se ha mostrado contrario a la sanción y ha dicho que está "muy decepcionado" con la decisión del organismo. Insisten en que ellos han obrado de buena fe.

El problema de esta decisión no está solo en lo que supone en Francia - donde es la multa más elevada jamás impuesta por la Autorité de la concurrence - sino también en lo que esto implica fuera de Francia. La sanción podría sentar un peligroso (para Google) precedente en la negociación de derechos de autor y lo que puede y no hacer con sus anuncios. La presión contra Google va en aumento, tanto en Europa como fuera de Europa, y este tipo de decisiones de los organismos de competencia son malas noticias para la compañía.