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La preocupación por si las redes sociales reflejan un deterioro de la socialización real no son nada nuevo. Todos hemos hablado alguna vez de esas personas que son amigas nuestras en Facebook (pero que no saludamos si encontramos por la calle), sobre aquellos que parecen que van a una fiesta solo para poder subir unas fotos contando lo bien que se lo están pasando o sobre aquella pareja tan triste que va a cenar a un restaurante para pasarse la noche interaccionando cada uno con su móvil. No son solo clichés de lo que los malvados social media pueden hacer con nosotros, está ocurriendo realmente, y la situación se exacerba entre los más jóvenes.

Eso es lo que indica un estudio de Flashgap, reseñado en CNBC, donde el 87% de los millennials reconoce que alguna vez se perdió una conversación por estar distraído con su móvil. Además, el 54% afirma tener miedo de perderse algo si no entran constantemente en las redes sociales, probablemente por eso el 65% de los encuestados comprueba sus notificaciones de las redes sociales (hasta 10 veces) mientras están reunidos con amigos, cifra que se dispara hasta el 76% en el caso de las mujeres. Parece evidente que la popularización del uso de redes sociales está provocando una menor socialización en la vida real.

El rápido aumento del uso del smartphone ha tenido un gran impacto en esta situación, haciendo que los usuarios muestren más interés por sus vidas online, que por la gente que les rodea. Como explica uno de los fundadores de FlashGap "la gente se pierde lo que está ocurriendo realmente en las fiestas porque quieren ver que está pasando en las redes sociales, hacerse selfies fanfásticos, y añadir filtros a esas fotos". Y si las fiestas incluyen alcohol, al día siguiente llegan las lamentaciones: el 71% de los millennials se ha arrepentido en alguna ocasión haber subido una foto después de haber bebido de más.

En cuanto a las apps más usadas durante las fiestas y quedadas entre amigos, destacan Snapchat, Tinder, Facebook, Messenger e Instagram.

Compartir contenidos se ha convertido en una pieza esencial de la identidad online de cualquier persona, y el auge del móvil permite que eso ocurra en todo tipo de situaciones, provocando un importante cambio en el comportamiento de los consumidores más jóvenes. Eso permite también nuevas oportunidades para las marcas que deben priorizar el contenido móvil y analizar como ese contenido debe cambiar para adaptarse al comportamiento móvil.

El número de adictos a las aplicaciones móviles sigue aumentando

El estudio de FlashGap no es el único en reflejar cierta adicción al teléfono móvil. Ya hace unos meses un informe de Flurry había mostrado datos inquietantes sobre el uso de las apps móviles, a las que recurrimos, de media, 10 veces al día, pero que cada vez más usuarios son capaces de usar hasta 60 veces díarias. En concreto, se determinó que 1 de cada 8 usuarios se podían considerar como adictos a este dispositivo.

El uso de las apps llega a suponer el 86% del tiempo de dedicación al smartphone, lo que implica una media de 2 horas y 19 minutos al día. Eso sí, no porque se usen muchas aplicaciones diferentes, ya que la mayor parte de los usuarios solo usan tres.

Son las redes sociales las que lideran el top de las apps móviles y, paradójicamente, impiden en mayor medida la verdadera socialización. Según datos de comScore, el 21'2% del tiempo que los jóvenes emplean en su móvil lo dedican a la aplicación de Facebook, lo que supone unas 25'7 horas mensuales.