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La crisis del coronavirus solo ha hecho más visible y más importante nuestra conexión con los dispositivos móviles

En el mundo pre-coronavirus, el móvil ya era una pieza clave con la que trabajar y en la que apostar cuando se hacía una estrategia de marketing y de comercio electrónico. Los consumidores llevan siempre sus dispositivos móviles con ellos y están en todo momento pendientes de lo que ocurre en los mismos.

No hay más que pensar, por ejemplo, en lo que ocurre cuando nos vamos de compras y en cómo el proceso de consumo lleva siempre en paralelo uno de conectar con amigos y conocidos a los que pedimos opinión y con quien compartimos en directo el proceso de compra. Igualmente, cada vez es más habitual y hemos asimilado más la idea de buscar en tiempo real esos productos usando nuestros móviles mientras compramos.

En el mundo post-coronavirus, el móvil es una pieza ya incuestionable para cualquier estrategia. El móvil asumió nuevos usos y nuevas presencias, por ejemplo como herramienta para pagos, pero también se convirtió en un elemento mucho más presente en nuestra vida cotidiana. Pasábamos mucho más tiempo conectados y de ese tiempo mucho lo destinábamos a acceder a contenidos vía móviles. Soluciones a las que habitualmente accedemos desde nuestros dispositivos móviles, como las redes sociales o las apps de mensajería, se convirtieron en un elemento ultraprotagonista de nuestro día a día.

Y en la salida de la crisis sanitaria el móvil no se va a eclipsar: no vamos a perder el tiempo aumentado móvil con la desescalada, porque al fin y al cabo el móvil ya estaba creciendo antes. En todo caso, quizás haya acelerado nuestra relación con el mismo, un estudio de AppAnnie señala que ahora pasamos un 20% más de tiempo con nuestros móviles, o haya servido para eliminar las últimas barreras en el acceso a algunos servicios, como es el caso del m-commerce.

Algunos análisis hablan, por ejemplo, de cómo el confinamiento se ha convertido en la "edad de oro del m-commerce". El crecimiento del engagement en ese canal subió en un 40% y los costes adquisición de consumidores móviles cayeron. No solo hemos comprado más online durante el confinamiento, sino que también hemos comprado más desde el móvil.

Comprender el estado de las cosas en móvil

Las compañías necesitan, por tanto, tener muy presente al móvil y comprender qué esperan los consumidores en este entorno. Las webs que no funcionan bien en entornos móviles, los contenidos que no encajan con ese escenario o el no permitir hacer todos los procesos en ese entorno no son ya aceptables. Es más importante y más necesario que nunca hacer que todo fluya en el entorno móvil y que los consumidores se encuentren con algo que les facilite las cosas.

Como explican a BizReport desde Digital Turbine Media, los consumidores entran ahora en sus dispositivos móviles sin nada realmente en mente. Entras cuando tienes un momento muerto, sin tener un propósito claro. Pero que entres en el móvil esperando a ser entretenido no implica que todos los problemas de las marcas y sobre todo de su estrategia de marketing móvil se hayan solucionado. Siguen teniendo que enfrentarse a que sus apps se queden sepultadas en medio de un montón de contenidos, que no sean realmente relevantes para los consumidores y que, por mucho tiempo libre que los consumidores tengan o dediquen a sus móviles, esos contenidos sean de los últimos en los que piensan.

Y, por supuesto, también deben enfrentarse al hecho de que una vez que instalas una app y un servicio vives un tiempo de enamoramiento, pero luego lo olvidas y la app se convierte en una suerte de basura en tu móvil, a menos que sean capaces de atraparte de manera innovadora.

Por tanto, la estrategia de las marcas necesita no solo poner al móvil en el epicentro de sus decisiones y de sus acciones, sino que tiene que pensar muy bien qué hace en ese entorno y cómo conectará con los consumidores. Necesitan seguir siendo atractivos, llamativos y deseables lo suficiente como para seguir interactuando con ellos.

Las tendencias que marcan ahora el marketing móvil

Además, los marketeros no deben olvidar que el mercado muta y que las tendencias cambian según el mercado. Ahora mismo, explican en el análisis, partiendo de datos de un estudio de Digital Turbine Media, está cambiando el modo en el que los consumidores descubren los contenidos y conectan en origen con las apps. Los métodos que hasta ahora estaban funcionando, como posicionarse en las apps stores de forma destacada o usar publicidad en redes sociales, ya no son "tan efectivos como eran".

Igualmente, los analistas han descubierto que se ha asentado una tendencia. Los consumidores compran un móvil nuevo antes de momentos clave de su vida. Esto es, cuando empiezas un trabajo nuevo o vas a hacer un viaje destacado, te haces con un nuevo terminal mejor. Eso también ayuda a comprender qué papel tiene el móvil en la vida de los ciudadanos y cómo pueden usarlo las marcas.