Cómo la inteligencia artificial transformará la publicidad en los medios minoristas este año
Por Redacción - 9 Marzo 2026
La integración de la inteligencia artificial generativa en los hábitos de consumo cotidiano está planteando un desafío sin precedentes para las redes de medios minoristas, un sector que ha consolidado su dominio gracias al control directo sobre los datos de transacciones y el tráfico web.
Hasta hace poco, el camino del comprador era predecible: una necesidad derivaba en una búsqueda dentro de plataformas como Amazon, Walmart o Target, donde los anuncios patrocinados capturaban la intención de compra de manera inmediata. Sin embargo, la reciente evolución de los modelos de lenguaje extenso sugiere un cambio de paradigma donde el usuario prefiere delegar la investigación y la selección de productos en un asistente conversacional, lo que amenaza con desviar una parte significativa del tráfico que alimenta este ecosistema publicitario de miles de millones de dólares.
El impacto potencial es considerable si se tiene en cuenta que el gasto en búsquedas dentro de medios minoristas en Estados Unidos se proyecta hacia cifras que superan los 38.000 millones de dólares. Dado que los anuncios de búsqueda representan aproximadamente el 60% de los ingresos totales de estas redes, cualquier erosión en el volumen de consultas directas en sus sitios web se traduce en una pérdida de inventario publicitario monetizable.
Las predicciones actuales sugieren que el volumen de búsquedas tradicionales podría experimentar una caída cercana al 25% a medida que los consumidores encuentran respuestas más precisas y personalizadas en interfaces de IA, lo que obliga a los minoristas a replantearse su propuesta de valor para no quedar relegados a ser meros centros logísticos detrás de una interfaz inteligente externa.
A pesar de esta presión competitiva, los expertos de la industria no perciben a la inteligencia artificial como una amenaza de extinción inminente, sino más bien como un catalizador para una evolución necesaria. Las redes de medios minoristas poseen una ventaja estructural que los chatbots de IA aún no han logrado replicar con total eficacia: la atribución de circuito cerrado. Mientras que una IA puede recomendar un juego de sartenes basándose en reseñas y especificaciones técnicas, el minorista es quien posee el dato final de la compra, la capacidad de entrega y el historial de lealtad del cliente. Esta profundidad de datos transaccionales es el activo más valioso para los anunciantes, quienes buscan certeza sobre el retorno de su inversión, algo que las plataformas de IA generales todavía tienen dificultades para demostrar debido a la falta de herramientas de medición estandarizadas y transparencia en los datos de conversión.
En respuesta a este nuevo escenario, se está gestando una dinámica de colaboración y resistencia simultánea. Algunos grandes minoristas han optado por integrar las capacidades de los modelos de lenguaje dentro de sus propios ecosistemas, lanzando asistentes internos que permiten mantener al usuario dentro de sus dominios mientras ofrecen la experiencia conversacional que ahora se demanda. Otros han establecido alianzas estratégicas con los desarrolladores de IA más importantes para que sus catálogos y datos sean la base sobre la cual estos asistentes ofrecen recomendaciones de compra. Estas asociaciones permiten que el minorista mantenga el control sobre el punto de venta final y la relación con la marca, evitando que la IA se convierta en una barrera opaca entre el vendedor y el comprador.
La cautela de los anunciantes también juega a favor de las estructuras tradicionales por el momento. Las marcas de consumo masivo, aunque experimentan con publicidad en interfaces de IA, aún no han comenzado a desviar presupuestos masivos desde las redes minoristas hacia los chatbots. Las preocupaciones sobre la seguridad de la marca, los altos costos de implementación en plataformas emergentes y la incertidumbre sobre cómo se presentan los productos en una respuesta generada por texto mantienen la inversión principal en terrenos conocidos. No obstante, la saturación de los estantes digitales en los sitios web de los minoristas está impulsando a estos últimos a buscar inventario fuera de sus propias páginas, extendiéndose hacia redes sociales y televisión conectada, intentando así capturar la atención del consumidor en cualquier etapa de su proceso de decisión, antes incluso de que lleguen a interactuar con una inteligencia artificial externa.















