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La BBC ya ha anunciado que la red será prioritaria sobre lo demás en su estrategia

La televisión está enfrentándose a muchos cambios en los últimos años. El medio de comunicación, que ha sido uno de los reyes indiscutibles de consumo de contenidos en las últimas décadas, está viendo cómo el terreno de juego cambia y como no le queda más remedio que cambiar con ellos. Los nuevos players están marcando la senda y los tradicionales gigantes del entorno televisivo están aprendiendo a adaptarse.

La BBC es una de las pioneras en el mercado de la televisión. La corporación británica fue de hecho una de las primeras en probar el medio cuando empezaba a existir, allá por los años 30, cuando se estaban haciendo las primeras pruebas del formato y la prensa española del momento recogía las sorprendentes noticias sobre lo que se les pedía a sus locutores y cómo se maquillaban para dar bien en pantalla. Desde entonces, se ha convertido en una especie de pionera y en un modelo copiado por las otras televisiones del mundo. Su último paso podría ser también una muestra de lo que las televisiones tienen que hacer si quieren sobrevivir.

Matthew Postgate, el chief technology officer de la BBC, acaba de explicar que le han encargado hacer de sus emisoras algo "relevante" (y la palabra es suya, tal y como muestra The Guardian) para las nuevas generaciones. O, resumiendo, la corporación ha dejado en manos de la tecnología su futuro y está trabajando para que todo lo que hacen tenga un elevado impacto en la red. La BBC ha entendido que para sobrevivir internet tiene que ir por delante.

"Es mi trabajo para los próximos cinco años poner en marcha las bases de producción para ser internet primero", explicaba. La televisión quiere centrarse en lo que ofrece en la red y en cómo lo ofrece. Su movimiento no es tan sorprendente si se tiene en cuenta lo que buscan y la situación en la que se encuentran las televisiones de medio mundo. Las emisoras necesitan captar a los consumidores más jóvenes, ya que estos son el recambio generacional que todos los medios necesitan (no hay más que ver los problemas que tuvo la radio cuando no conseguía captar a los oyentes jóvenes y veía como, directamente, sus audiencias se estaban muriendo). Para ello tienen que modificar cómo los conquistan. De hecho, en la lista de competidores con los que Postgate tiene en mente luchar están Netflix o Amazon y no los operadores tradicionales del mercado televisivo.

La compañía no se lanzará además a invertir o crear cosas nuevas (ya lo hicieron en el pasado y perdieron mucho dinero con ello) sino que en este caso se centrarán en afianzar ciertos puntos y escoger ciertas ideas y desarrollarlas. De hecho, la corporación va a reciclar su estrategia de emisión online. La BBC3, una canal que va a desaparecer de las emisiones televisivas tradicionales, pasará a emitirse directamente en la red. El cambio de soporte de emisión supondrá, para la cadena, el pasar de tener unos gastos anuales de 55 millones de libras esterlinas a salir por 30.

En la adaptación a internet, los contenidos deben además sintonizar con esas audiencias y adaptarse a lo que la gente está realmente buscando en la red. "Creo que la dirección para la BBC es la de asegurarnos que nuestro porfolio es relevante en la era de internet", explica, "BBC 3 es una marca que puedes mover de una plataforma a otra de forma relativamente sencilla".

Qué hacen las demás

La decisión de la BBC, aunque tiene ciertos puntos que se abren al debate (¿debe una televisión pública potenciar un formato que no llega al 100% de la población cuando otro sí tiene una penetración muy elevada?), abre el terreno a la reflexión sobre lo que están haciendo las cadenas televisivas y a cómo se están adaptando a los nuevos terrenos de juego. Los ratios de consumo de video on demand son cada vez mayores y los consumidores están cada vez menos dispuestos a ver los contenidos cuando las televisiones deciden emitirlos y más decididos a verlos cuando les apetece echando mano de la red.

Plataformas como Netflix, Amazon o Hulu cuentan con cada vez más abonados en Estados Unidos (de hecho, Netflix es ya el responsable del mayor pico de tráfico web en el país) y las televisiones están siendo obligadas a modificar sus estrategias y sus servicios para seguir manteniendo a los consumidores. En EEUU, la revolución ya ha empezado. Apple ha sido la última en sumarse a esta guerra, aunque cada vez son más los servicios de streaming que aparecen en este mercado. Las plataformas VoD están cada vez menos solas y cada vez aparecen más plataformas, como Sling TV, la estrella del CES, que permiten acceder online a diferentes canales de televisión con precios mucho más bajos que los de las plataformas de cable. La previsión está en que en 2020 haya ya 60 millones de suscriptores de vídeo bajo demanda.

La situación en Europa es más variada y depende un tanto de cada país, aunque las decisiones de la Unión Europea podrían cambiar radicalmente eso. La Comisión Europea está investigando la situación del ecommerce transfronterizo, para ver si se están menoscabando los derechos de los consumidores en el mercado único impidiendo comprar desde un país a otro. Entre las cosas que están vigilando y que podrían ser obligadas a ser cambiadas está el hecho de que los contenidos audiovisuales tienen limitaciones geográficas que impiden que se vean fuera de las fronteras de los países de la Unión aunque se esté en otro estado de la UE. Algunos internautas, por otra parte, emplean ya herramientas como Hola.org, un servicio que permite hacer creer que se está en un país que no es el propio y que emplean, por ejemplo, quienes se quieren suscribir a Netflix aunque estén en una zona en la que el servicio aún no ha aterrizado.

En España, la migración de las audiencias hacia la red se enfrenta a dos realidades. Los consumidores sí están viendo contenidos online (como demuestran los elevados volúmenes de tráfico que conseguían sites como SeriesYonkis) pero la oferta no es tan completa como la que podría existir en otros mercados. Existen plataformas de VoD, como Wuaki o Filmin (que ha conseguido convertirse en una referencia para ciertos contenidos), pero la aproximación que hacen las televisiones a este nuevo soporte es más bien dispar y no siempre muy buena. MiTele, por ejemplo, es la plataforma con la que Mediaset quiere llegar a los consumidores en internet pero estos no la ven con tan buenos ojos. Una consumidora de la Generación Z nos decía que la calidad del vídeo "es mala" y que sin duda prefería acceder a los contenidos en YouTube. Aún queda mucho camino por andar para llegar a lo que se puede ver en los mercados más avanzados.

No es una opción

Pero esta situación no es una alternativa a lo que se hace, ni siquiera es una opción para encontrar nuevas vías de negocio. Lo cierto es que las televisiones están más bien obligadas a entender cómo funciona internet y a lanzarse a la conquista de este nuevo formato. No es solo porque otros ya lo estén haciendo (y llevándose así a sus audiencias) sino también porque la red en general está haciendo que los consumidores más jóvenes estén abandonando en masa la televisión tradicional.

Un estudio de Forrester demostraba que en general los consumidores están dejando de ver la televisión tradicional. Gran parte de la culpa de esos datos estaba en los millennials, que eran quienes están dejando el medio para lanzarse directamente en los brazos de la red. La Generación Z no es mejor que la del Milenio en lo que a las esperanzas de las cadenas de televisión se refiere y los datos demuestran que las horas de consumo de esos contenidos están cayendo. Los jóvenes ven 20 horas de vídeo online a la semana. De televisión solo ven 8. De esas 8 horas, 6 se ven en internet.

A eso se suma que la publicidad está migrando de la televisión al vídeo online, que los consumidores son cada vez más exigentes en cuanto a cómo y cuándo pueden ver contenidos y a que las nuevas pantallas están sumándose a la lucha de los contenidos. El boom de las smart TV, siempre conectadas a la red y con su propia plataforma de aplicaciones que permiten acceder a servicios de contenidos, ha hecho que ver contenidos online sea aún más fácil y que la experiencia sea igual o superior a la de ver la televisión de siempre.