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En el mundo que está saliendo de la crisis del coronavirus, las marcas deben tener muy presente qué tendencias se quedarán más tiempo 
El gran salto: las tendencias que dominarán el marketing y la relación con los consumidores a partir de ahora

Si hace ahora un año las marcas estaban preguntándose cómo iban a cambiar las cosas durante la pandemia y qué debían hacer, ahora están ya pensando en el día después y cómo afectarán los cambios vividos a la relación con los consumidores. Ver cómo será el consumidor de 2025, por ejemplo, deja claro que los cambios de la pandemia no solo no terminarán, sino que marcarán durante el lustro siguiente los patrones de comportamiento de los consumidores.

Los marketeros deben ajustar su estrategia de marketing y necesitan ser capaces de posicionarse de una manera mucho más definida, más acorde a las necesidades de este momento. No vale reciclar la estrategia pre-pandemia ni tampoco utilizar una versión de lo que se hizo durante la crisis. Hay que entender cómo se va a salir de esto y cómo va a ser el marketing del día después.

Como explica en una columna en AdAge el chief creative officer de Facebook, Mark D'Arcy, los consumidores están empezando a recuperar una cierta normalidad, pero no solo los ciclos de recuperación son diferentes según cada lugar sino que además el mundo está en un período de transformación, a lo que llama el 'gran salto'. Ciertas tendencias dominarán ese cambio.

Los grandes cambios que marcan la agenda

Antes que nada, los marketeros que operan en este mundo post-coronavirus deben ser capaces de trabajar teniendo muy presente cómo han cambiado las cosas y qué esperan los consumidores en ese nuevo contexto.

Es el momento de asumir que el mundo ha cambiado

    Las clásicas previsiones sobre cómo iban a cambiar las cosas y el ritmo que se iba a seguir para adaptarse a las nuevas tecnologías y a los cambios se han quedado en papel mojado. La pandemia ha tenido un efecto acelerador y ha obligado a hacer en cuestión de meses lo que se iba a hacer en años.

    En el análisis apuntan que, en términos de evolución digital, se ha dado un salto equivalente a lo que se esperaba que pasase en 10 años. Esto ha sido global y ha afectado también a las pymes.

    Empieza la hora de reconstruir internet

      Además, no solo hay que tener en cuenta que se ha producido un salto en transformación digital, sino también que se está pensando mucho más en qué implica internet y qué se quiere que sea.

      Muchos de los temas que están dominando esos procesos no son nuevos y vienen de la lista de preocupaciones que las marcas ya arrastraban de antes. Cuestiones como la privacidad o la personalización dominaban ya la agenda y siguen haciéndolo ahora. Como señalan en la columna, la clave ahora estará en trabajar por un internet más transparente y en el que los consumidores tienen más control de lo que ocurre.

      La era del marketing humanista

      Quizás hablar de marketing humanista sea difuso. En la columna no se aplica esa etiqueta, sino que se habla de hacer marketing "como la humanidad del negocio". Las compañías deben tener muy presentes esos cambios, pero también las tendencias que se arrastraban ya de antes de la crisis. La idea de las marcas con principios y de las compañías comprometidas no es nueva. La crisis de la pandemia simplemente lo ha hecho más visible.

      Los consumidores quieren que las marcas se comprometan y que lo hagan de verdad. No vale con simplemente hacer grandes promesas o ponerse una etiqueta en un momento (como se está viendo, justo este mes, con todas las críticas a las compañías que han puesto banderitas multicolores por el mes del orgullo, pero que el resto del año ni mencionan cuestiones LGBTIQ+).

      Si las compañías dicen algo, más les vale que sea real. Un 56% de los consumidores, según datos que apuntan en la columna, creen que es muy importante que las empresas apoyen aquellos valores en los que creen. En tiempo de crisis, además, se podría decir que las organizaciones viven un test de estrés de sus compromisos. Es cuando se ve si realmente es algo real.