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La generación es positiva ante los anuncios, pero las marcas se están cargando esa percepción de partida con su estrategia
Los anunciantes están quemando ya a la Generación Z en redes sociales con excesivos anuncios

Llegar a la Generación Z es una de las grandes obsesiones de las marcas. Los millennials han dejado de ser jóvenes, dejando espacio a una nueva generación. Como ocurrió con sus hermanos mayores, las marcas han tenido que olvidar lo que habían aprendido e investigar de nuevo cómo posicionarse en el mercado y qué vías seguir para conectar con estas audiencias.

Los Z no están en los medios tradicionales, así que la publicidad en esos escenarios ha perdido peso y casi se podría decir que sentido. Los anunciantes se han refugiado en internet y en las redes sociales.

Los contenidos orgánicos son uno de los caminos para llegar a estos consumidores, pero dado que los algoritmos de las redes sociales hacen que lograrlo sin pasar por caja sea muy complicado también está muy presente la publicidad. Los anuncios son clave para impactar en esas audiencias.

Pero lo cierto es que, tal y como lo están haciendo ahora mismo, los anunciantes y las redes sociales están simplemente quemando a su audiencia. Los jóvenes están hartos de la cantidad de anuncios que les sirven y del tipo de anuncios que emplean para llegar hasta ellos.

Lo más trágico es que, además, los jóvenes son bastante receptivos a la publicidad, que entienden que tiene un papel. Las marcas cuentan con un potencial público receptivo, pero lo están perdiendo por no hacer bien las cosas.

Receptivos a los anuncios, pero demasiados

Eso es lo que demuestra el último estudio sobre la cuestión de Unidays. Prácticamente la mitad de los miembros de la Generación Z son en teoría proclives a los anuncios. Un 49% asegura que los anuncios en los feeds de sus redes sociales no les importan siempre que sean relevantes.

Sin embargo, la cantidad de anuncios que reciben les resulta saturante. Un 76% asegura que ahora mismo están viendo demasiados anuncios. La carga publicitaria se ha vuelto excesiva, con lo que los anunciantes - y las plataformas que sirven esos anuncios - se están arriesgando a quemarlos y perderlos para siempre.

¿Qué ocurre con los demás formatos? ¿Están consiguiendo conectar con estas audiencias más allá de lo que lo logran los anuncios en social media y podrían cubrir ese nicho? Lo cierto es que es cuestionable. Solo un 14% de los Z asegura que probaría una nueva marca de moda tras verla en un anuncio de televisión. Más elevado es el porcentaje que la probaría tras cruzársela en la recomendación de un influencer (26%), pero la cifra tampoco es tan impresionante como podría serlo.

Por tanto, no es que las marcas tengan exactamente un recambio tan claro. Siguen necesitando de la publicidad digital 'de toda la vida' para conectar con esos consumidores y para hacerles llegar sus mensajes. Quemarlos abusando de lo único que tienen no parece la idea más inteligente para mantener y asentar una estrategia de publicidad y para continuar llegando a ese mercado.

Y, al final, la alerta a navegantes de los Z no es tan diferente a la que han ido lanzando ya antes otros grupos demográficos. Los excesivos anuncios han funcionado casi como una estrategia de tierra quemada con otros consumidores y en otros medios antes, desde la propia red a la televisión, logrando hartar por completo a las audiencias.