Vivimos en un mundo donde solo el más fuerte es quién triunfa. Ni si quiera hay que serlo, con aparentarlo es suficiente. Los departamentos que desarrollan los productos (I+D) de las grandes compañías, no pierden el tiempo en pensar si ese juguete será realmente educativo, o si el nuevo juego de la consola tendrá efectos secundarios en los niños y adolescentes que lo practican, no importa demasiado si el sofisticado móvil 3G de última generación emite radiaciones perjudiciales, o si el nuevo refresco de cola crea adicción a alguna sustancia o hasta desarrollar patologías en un futuro.
Ya nada de eso importa, solo con que “tenga una buena imagen” y que “se venda bien” es lo único que prevalece.
Cuando decidimos lanzar un producto o una serie de servicios al mercado, debemos pararnos a pensar un momento y ser capaces de analizar si realmente vamos a aportar algo positivo a nuestra sociedad, o de otro modo, si realmente vamos a cubrir alguna necesidad que el mercado precisa.
Hoy en día es difícil encontrarnos con una campaña que diga algo como: “Construcciones Lopez, cuidamos al máximo cada detalle, construimos despacio y somos muy caros” o algo como “Fontanería Paco, el más barato, aunque no ofrecemos garantía de nuestros trabajos y tardamos mucho en acudir en caso de avería”.
Es evidente que este tipo de publicidad sería el ante-tipo de campaña que cualquier empresa quisiera recibir. Utilizar los tópicos de: Los más eficaces, los más rápidos, los que más experiencia tienen, los que más garantías ofrecen y un sin fin de cualidades “en serie” que la gente en su mayoría, ni tan siquiera reacciona ante ello.
Se imaginan una campaña publicitaría donde todo lo que se ofreciera fuera transparente y sincero: “Inmobiliaria Solmar, tal vez no tengamos lo que usted busca, pero podemos intentar encontrarlo”. O algo como: “Automóviles Sáiz: sabemos que un día se le estropeará su coche, eso no podemos evitarlo, pero se lo arreglaremos lo más rápidamente posible”.
El porque de que muchas campañas publicitarias no funcionen no dependen de que las empresas que se las desarrollen no hagan bien su trabajo, si no porque el mensaje que ofrecen, no es más que una repetición tras otra que lo que otra empresa de su mismo sector esta ofreciendo en estos mismos instantes.
La clave está, primero en observar que necesidades tiene el mercado, con que productos o servicios podemos cubrir un hueco que existe en estos momentos, y después, simplemente ser francos NI SOMOS LOS MEJORES, NI SOMOS INFALIBLES,debemos ofrecer INTENCIONES, y transmitirlas de la manera más clara y simple posible.
Comentarios (2)
27-08-2008 Por amalia
El último parrafo encierra un objetivo claro al realizar una buena carta de ventas, para que el cliente se identifique, así lo veo yo!!
24-09-2008 Por Ronald
Es cierto al decir que para ganar muchas empresas solo se centran en colocar sus productos sin analizar los impactos que este tendrá a futuro en el consumidor, pero tambien es cierto que nuestro objetivo siempre debe apuntar a ser el mejor. Mientras yo piense que mi producto no es el mejor ni el peor, siempre seran catalogados como "productos normales". Por lo tanto mis ventas seran normales y si las deseo aumentar tendré que aumentar las expectativas de mi producto de alguna manera y es por ello que se recurre a la falta de sinceridad. No creen que en vez de pensar en sincerarnos y conformarnos seria mejor pensar en aunmentar la calidad del producto analizando necesidades del mercado, ser reconocidos en calidad y ganarnos el primer lugar ( osea ser los mejores ). Asi evitamos decir que no somos ni mejores, ni peores, mas bien somos un buen producto.