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Durante los meses de confinamiento, los consumidores probaron por necesidad marcas nuevas: les ha gustado la experiencia
Las consecuencias positivas del coronavirus: los consumidores descubren nuevas marcas a las que ser fieles

La fidelidad de marca es una de las cuestiones que las empresas buscan y promueven. Sus razones tienen. Cuando los consumidores son leales a una marca frente a otra, la eligen antes cuando hacen sus compras, la recuerdan mejor o prestan más atención a lo que esa marca dice o hace. Digamos que esa marca se convierte en una suerte de opción por defecto, que hace que los mensajes de sus competidores se vuelvan mucho menos relevantes.

Durante la crisis del coronavirus, la fidelidad de marca tuvo un papel importante. Por un lado, muchos consumidores acabaron recurriendo a aquellas marcas y productos que ya conocían o a aquellas que asociaban a sus patrones de consumo de infancia porque la llamada comfort food y la nostalgia se convirtieron en impulsores de la compra.

Por otro lado, y dado que en muchos países se impusieron medidas de confinamiento y se limitaron los movimientos de la ciudadanía, muchos consumidores también vieron cómo se reducían sus opciones de compra. Lo que podías adquirir era lo que te vendían las tiendas online que lograban mantener el ritmo de entregas y lo que tenían en el supermercado más cercano a tu casa.

Y eso también afectó a la relación con las marcas: hizo que no pocos consumidores descubrieran marcas nuevas. Ya en mayo los analistas aseguraban que la oportunidad permitía eliminar barreras de entrada que a menudo frenaban que el consumidor probase nuevas marcas y también abría las puertas a fidelizarlos de cara al futuro.

Un estudio acaba de confirmar que eso fue, justamente, lo que ha ocurrido. La crisis del coronavirus ha tenido un impacto en la fidelidad de los consumidores a las marcas: los consumidores han probado marcas nuevas durante estos meses y han salido de la experiencia convencidos de seguir adquiriéndolas.

El estudio, que parte de una muestra de consumidores de varios países europeos, Canadá, Australia y Estados Unidos, confirma que estos meses han sido una oportunidad para que las empresas llegasen a nuevos consumidores y se quedasen con ellos.

Descubrir nuevas marcas y ser fieles a ellas

En general, y de media, un 39% de los consumidores reconoce que durante los meses de confinamiento acabaron probando marcas nuevas.

Las cifras suben si se aplica un filtro generacional y los consumidores más jóvenes son quienes más marcas nuevas han comprado durante el período. Así, por ejemplo, el 55% de los consumidores de entre 18 y 24 años reconoce que durante estos meses ha experimentado comprando algo desconocido.

Lo interesante, sin embargo, no es tanto que hayan comprado marcas nuevas sino lo que harán en relación a ellas. El 83% de los consumidores que adquirieron marcas nuevas cree que podría seguir comprando esos productos.

La falta de productos y la reducción de stock durante la crisis hizo que los consumidores no tuviesen, en cierto modo, más remedio que salir de su zona de confort, pero una vez que lo han hecho se han quedado con ello.

Nuevas formas de consumo

De hecho, el estudio también apunta como, en medio de la pandemia y para poder acceder a productos que no tenían en posibilidad, los consumidores han empezado a probar nuevas formas de compra que antes se le resistían. El boom del ecommerce, especialmente en los consumidores de mayor edad, es el ejemplo habitual, pero en algunos mercados también subieron los usuarios de servicios de suscripción.

Uno de cada cuatro estadounidenses, por ejemplo, se dio de alta en uno de ellos durante el confinamiento y el 85% reconoce que seguirá usándolo tras el fin de la crisis. La regularidad de las entregas, la fiabilidad y que fuese fácil fue lo que hizo, especialmente entre los consumidores de más edad, que estos servicios triunfasen.