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Después de muchas idas y venidas y después de arrancar el día asegurado que el congreso se celebraría, a última hora de la tarde de ayer, la GSMA, la organizadora del Mobile World Congress (MWC) de Barcelona, anunciaba que en 2020 no se celebraría el congreso. Aunque la feria se encontraba en su cuenta atrás (tenía que abrir sus puertas el próximo lunes 24 de febrero), la GSMA ha echado el freno de emergente. Este año no habrá Mobile.

El miedo al coronavirus se había convertido en un elemento de presión cada vez más importante. La presión de las empresas había ido en escalada durante los últimos días. LG fue la primera en anunciar que no asistiría a la feria, pero el listado se fue ampliando durante las jornadas siguientes con compañías como Amazon, Facebook, Ericsson, Nokia, Cicso o Intel, por poner algunos ejemplos.

Posiblemente, el golpe de gracia lo dieron las operadoras de telecomunicaciones, que anunciaron en varios casos que no iban a asistir a la feria. Gigantes como AT&T, Vodafone y Orange, entre otras telecos, habían anunciado que no asistirían a la feria.

Como recuerdan en Bloomberg, con ello dejaban de ir a la feria los compradores principales que los fabricantes de teléfonos querían convencer. Al fin y al cabo, por mucho eco que tenga en las noticias y por mucho que se hable de las presentaciones, el Mobile no es una feria de consumo. Es una feria B2B a la que las empresas van a hacer negocio. Si se le van las grandes empresas con las que negociar, a la organización del congreso les surge un grave problema.

Así que, aunque en un primer momento estaba previsto que la dirección del Mobile se reuniese este viernes, el miércoles se produjo todo el proceso. A última hora del día, la GSMA anunció su decisión. Una nota en la home de la página oficial del congreso lo anuncia ahora, como también lo señala una nota de prensa de la GSMA.

El aviso de la GSMA en la home de la web oficial del MWC

"Con la debida atención que debe prestarse a los aspectos de salud y ambiente en Barcelona y el país anfitrión en el momento actual, la GSMA decidió cancelar MWC Barcelona 2020 debido a la consternación mundial relacionada con el brote de coronavirus, los obstáculos para trasladarse y otras circunstancias que hacen imposible para la GSMA organizar el evento", explican en la versión en castellano de la nota de prensa oficial.

En el mensaje mandan su solidaridad con China y señalan que trabajan en la próxima feria. "La GSMA y Host City Parties seguirán trabajando al unísono y apoyándose de manera mutua para MWC Barcelona 2021 y futuras ediciones", añaden. Nada más dicen sobre lo que ocurre con la edición de este año.

Qué implica este apagón

Tomar la decisión de cancelar la edición de este año parece, desde fuera, una decisión complicada. Comentando la cuestión con dos periodistas especializadas en tecnología después del anuncio de la organización, concluíamos que, por un lado, la GSMA había decidido dejarse arrastrar por el pánico (pánico que en cierto modo parecía demasiado exagerado: ni Barcelona como ciudad, ni España como país están en alerta sanitaria) pero que por otro tampoco tenía mucho margen de maniobra más (las decisiones de las compañías, especialmente de aquellas que son pesos pesados en los pabellones expositivos y en las keynotes, les habían empujado a la decisión final). Habían estado entre la espada y la pared.

Pero cancelar la edición del Mobile no es solo una cuestión de reputación. La decisión de la GSMA y el apagón del congreso tendrán consecuencias directas en términos económicos y en cuestiones de imagen ciudad para Barcelona. En este último terreno, la decisión de los organizadores puede incluso hacer percibir que la ciudad no es segura en términos sanitarios (cuando nada más lejos de la verdad).

Desde el punto de vista económico, el impacto será directo sobre el MWC e indirecto - y sangrante: el congreso era cuando la industria turística hacía su gran agosto de invierno, con precios abrumadores y costes desorbitados - para las industrias que de forma derivada se beneficiaban de la convocatoria. Como recuerdan en Bloomberg, la GSMA saca una parte muy importante de los fondos que le permiten sobrevivir del evento, que tiene unos precios de entrada que arrancan en los 799 euros por los pases más básicos y con beneficios más limitados.

Pero además, y dado que la feria estaba a pocos días vista ya, las compañías y los organismos públicos habían hecho ya inversiones y gastos que son irrecuperables. No se trata solo del precio de alquiler del espacio de feria sino también de los gastos en cosas concretas que ya están ahí.

Una imagen de la edición 2019 Foto GSMA

Los stands, por poner un ejemplo evidente, están llenos de cosas. De hecho, como recuerdan en CincoDías, el gran debate ahora será el de quién tiene que hacerse cargo de los costes que supone la cancelación de la feria. "El debate sigue estando en determinar quién se hace cargo de los mismos y si estos están o no cubiertos por las aseguradoras", le explicaban desde el sector al medio económico. Los seguros es más probable que no se hagan cargo, porque no existe una declaración de alerta sanitaria en España. Lo que ha ocurrido ha estado vinculado, como explicaba el secretario de Salud Pública de Cataluña, Joan Guix, en la radio pública catalana, a que "hay es una epidemia mediática y de miedo".

Y, por supuesto, se pierda la riqueza que genera en la ciudad el evento: unos 500 millones de euros de impacto económico y unos 14.100 puestos de trabajo temporal.

Para las marcas y empresas, ¿es realmente un problema?

Las otras perjudicadas son las marcas y las empresas que iban a asistir y que iban a usar la feria como plataforma para dar a conocer sus productos y hacer negocios. Aquí no todas salen perjudicadas de la misma manera.

Se podría decir que las grandes perdedoras son las compañías de un tamaño más reducido, quienes no tienen el poder para llegar a los medios de la misma manera que pueden hacerlo en el Mobile y quienes tampoco podrán llegar a los potenciales partners con los que podrían conectar en la feria. Sus recursos son mucho más limitados y sus oportunidades de negocio se reducen.

Para las grandes, las cosas son mucho menos graves. Las reuniones y contactos se pueden reubicar o pasar a videollamadas y teleconferencias, ya que ya tienen esos contactos y ya son compañías con las que se quiere hablar. Además, su nombre funciona como un elemento de peso por ellas mismas y sus lanzamientos y novedades llamarán la atención de posibles partners y de los medios por el poder de su marca. Samsung, por ejemplo, ha estado presentando esta semana sus nuevos smartphones. No necesitaba el tirón del Mobile para hacerlo.

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