Por Redacción - 14 Julio 2026

La consolidación de un referente en el mercado de la alimentación exige una constante evolución que combine la nostalgia del consumidor con estrategias de expansión audaces. Desde su desembarco en España a mediados de la década de los noventa, la marca Solero ha permanecido en el imaginario colectivo como sinónimo de los meses estivales, vinculada de forma tradicional al consumo por impulso en quioscos y establecimientos playeros. Este año, bajo la gestión de The Magnum Ice Cream Company, la firma ha decidido dar un paso definitivo para transformar su modelo de negocio al introducir sus productos de manera masiva en el canal del comercio minorista. Este movimiento estratégico busca romper la estacionalidad más estricta y permitir que los consumidores disfruten de estas referencias en la comodidad de sus hogares, multiplicando los momentos de compra y adaptándose a los nuevos hábitos de las familias españolas.

Para respaldar esta transición hacia los lineales de los supermercados y grandes superficies, la enseña ha diseñado su primera gran campaña de comunicación institucional de gran envergadura. Integrada dentro de la plataforma publicitaria que unifica los esfuerzos de los helados de Frigo, la iniciativa pretende mantener una presencia constante y visible en la mente del comprador hasta finales del próximo mes de agosto. La campaña combina la visibilidad masiva en soportes de publicidad exterior en las calles de las principales ciudades con un despliegue optimizado en plataformas digitales y redes sociales, garantizando una cobertura geográfica integral que abarca la península ibérica, las islas canarias y el archipiélago balear.

Lo importante de esta acción comercial es su variedad exótica, una referencia histórica que destaca por combinar un porcentaje del veintidós por ciento de fruta con un valor energético controlado de menos de cien kilocalorías por unidad. Los responsables de la firma explican que la respuesta del público hacia este producto responde a una demanda muy específica que busca el equilibrio perfecto entre los matices tropicales y una textura sustancialmente más cremosa que la de los polos de hielo convencionales. De este modo, la propuesta se posiciona como una alternativa intermedia que satisface tanto el deseo de indulgencia como la necesidad de hidratación durante las semanas de mayores temperaturas en el país.

El respaldo corporativo detrás de esta expansión lo proporciona una de las mayores multinacionales del sector a escala global, cuyos ingresos superaron los siete mil novecientos millones de euros en el ejercicio de hace dos años y que gestiona un catálogo que incluye marcas de renombre internacional. Con millones de puntos de congelación distribuidos por todo el planeta, la corporación aprovecha su robusta infraestructura logística para asegurar que el desembarco en el comercio minorista español cuente con el suministro necesario. El objetivo final de este despliegue no es solo incrementar las ventas inmediatas durante la temporada, sino asentar una base de fidelidad que transforme un producto tradicionalmente asociado al paseo marítimo en un elemento habitual de la cesta de la compra semanal.

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