El comercio global alcanza máximos históricos en 2025 con un crecimiento del 6,5%, impulsado por la IA y pese al aumento de los aranceles
Por Redacción - 25 Marzo 2026
La reorganización del escenario geopolítico está redirigiendo más de 165.000 millones de dólares fuera del comercio entre Estados Unidos y China, mientras que el comercio de bienes relacionados con la IA crece un 40%.
China acelera su transición para convertirse en la ‘fábrica de las fábricas’ y refuerza su papel de proveedor global con un aumento del 9% en sus exportaciones industriales hacia los mercados emergentes.
El comercio mundial atraviesa una transformación sin precedentes en 2026, marcada por el impacto de los mayores aranceles estadounidenses en décadas y el desvío de 165.000 millones de dólares fuera del corredor entre EE. UU. y China. Pese a estas tensiones y a las disrupciones logísticas en puntos críticos como el Estrecho de Ormuz, el intercambio comercial global resiste gracias al auge de la IA y a una reorientación estratégica hacia socios más afines, en la que destaca el liderazgo de China.
Así lo recoge el nuevo informe de McKinsey & Company, Geopolitics and the geometry of global trade: 2026 update, que analiza cómo los aranceles, el auge de la inteligencia artificial y la evolución del papel de China están redefiniendo el mapa comercial hacia bloques cada vez más alineados geopolíticamente.
La Inteligencia Artificial: nuevo motor del crecimiento comercial
Según el informe de McKinsey, la inversión en infraestructura para IA se consolidó como el motor principal del comercio global en 2025. El intercambio de hardware especializado, como chips, servidores y equipos de red, creció un 40% durante el ejercicio. El incremento en la demanda de componentes tecnológicos fue tan significativo que representó, por sí solo, un tercio de todo el crecimiento del comercio mundial en el último año.
Este auge tecnológico ha beneficiado principalmente a los centros de producción de Taiwán, Corea del Sur y diversas economías de la ASEAN. Dichos mercados suministran semiconductores, servidores y equipos de red a través de cadenas de suministro estrechamente vinculadas que dan servicio a todo el mundo.
Por otro lado, la expansión global de los centros de datos ha consolidado a Estados Unidos como el principal motor de la demanda de estos bienes. En 2025, Estados Unidos concentró aproximadamente la mitad de la nueva capacidad mundial de centros de datos. Una inversión que disparó el comercio estadounidense de bienes relacionados con la IA en un 66%, alcanzando un valor estimado de 220.000 millones de dólares.
Más allá de los chips avanzados, la construcción de estas instalaciones ha impulsado el intercambio de infraestructura crítica, como turbinas de gas para la generación de energía, sistemas de refrigeración industrial o cableado de fibra óptica, entre otros; un reflejo de cómo la infraestructura relacionada con la IA está reconfigurando las dinámicas del comercio global.
El desafío europeo: pérdida de competitividad en el sector automóvil
El informe destaca que la Unión Europea se enfrenta a un escenario de presión competitiva, marcado por el incremento de las importaciones chinas y el impacto de los nuevos aranceles en Estados Unidos. En este sentido, el sector de la automoción, pilar estratégico de la industria y el empleo europeo, ha sido el más afectado en 2025, registrando una caída de 22.000 millones de dólares en su balanza comercial conjunta con EE. UU. y China.
En 2025 las exportaciones de vehículos europeos a Estados Unidos descendieron un 17%, mientras que los envíos hacia China - históricamente un mercado de crecimiento - se redujeron más de un 30%. La situación se ve acentuada por la competencia de los vehículos eléctricos (VE) fabricados en China, cuyas importaciones hacia la UE aumentaron un 50% en volumen hasta superar las 800.000 unidades. Actualmente, estos modelos representan ya el 15% de las ventas totales de vehículos eléctricos en la Unión Europea.
Como respuesta estratégica, la UE busca diversificar sus flujos comerciales mediante acuerdos con mercados de rápido crecimiento, entre ellos India o el bloque Mercosur, y captando inversión directa china para el desarrollo de infraestructuras críticas en suelo europeo, con proyectos de mega factorías en España y Hungría capaces de duplicar la producción de baterías en la región, por ejemplo.
China se “reinventa” como proveedor global
Ante las nuevas restricciones de acceso al mercado estadounidense, donde el comercio bilateral se redujo un 30% y se desviaron más de 165.000 millones de dólares fuera del corredor principal, China ha acelerado su transición para consolidarse como la "fábrica de las fábricas". Por primera vez desde 2019, las exportaciones chinas de productos de consumo final disminuyeron, mientras que las ventas al exterior de bienes intermedios y de capital - como maquinaria y componentes industriales - aumentaron en más de 175.000 millones de dólares.
Según el análisis de McKinsey Global Institute, este cambio de modelo responde a una inversión sostenida que ha reducido la dependencia de suministros extranjeros y ha posicionado al país como un proveedor crítico de componentes electrónicos, baterías de litio y procesadores para los centros de fabricación en ASEAN e India. De hecho, China suministra actualmente los insumos esenciales para los nodos de producción avanzada en todo el mundo.
Para sostener sus volúmenes de exportación ante el cierre de mercado en Estados Unidos, las empresas chinas redujeron sus precios una media del 8% en bienes de consumo, intensificando la presión competitiva en regiones como Europa. En sectores estratégicos como el de los paneles solares, una caída de precios del 33% impulsó un crecimiento del 20% en el volumen de exportaciones hacia Oriente Medio.
Nueva postura estratégica ante la incertidumbre global
El actual panorama del comercio mundial exige que las multinacionales adopten una postura práctica que combine la visión a largo plazo con una elevada agilidad operativa. Algunas tendencias estructurales como el auge de la IA y el nuevo enfoque manufacturero de China están destinadas a perdurar, por lo que los líderes empresariales deben orientar sus estrategias hacia los corredores comerciales más resilientes. En este entorno volátil, el éxito no consistirá en elegir entre la estabilidad y la respuesta inmediata, sino en posicionarse ante cambios estructurales profundos, manteniendo la flexibilidad necesaria para manejar las barreras a corto plazo.
Más que un retroceso de la globalización, lo que el informe revela es que las empresas y las economías están reconfigurando activamente con quién y qué comercializan para adaptarse a una nueva era de conexiones globales. Con un 2026 marcado por nuevos desafíos, como la volatilidad arancelaria y el conflicto en Oriente Medio, comprender las fuerzas que transforman nuestro mundo interconectado resulta más vital que nunca.















