Por Redacción - 28 Julio 2026
Coca-Cola ha seleccionado la capital andaluza como el escenario principal para desplegar su estrategia de renovación visual, convirtiendo a España en el primer mercado del continente europeo en experimentar esta transformación de marca. La compañía ha diseñado un despliegue cultural que no solo buscaba comunicar un cambio estético, sino entrelazar los valores de cercanía y tradición de la firma con el pulso actual de una ciudad en constante ebullición. Bajo la premisa de conservar su receta de siempre mientras se actualiza su presentación exterior, la empresa ha fusionado el arraigo de la música de raíz con los fenómenos de masas más multitudinarios del entretenimiento digital contemporáneo.
La decisión de vincular este hito corporativo a Sevilla responde a una calculada consonancia de valores. Al intentar potenciar elementos históricos como su célebre tipografía Spencerian y su característico color rojo, la organización buscó una localización que reflejara ese mismo equilibrio entre el peso de la historia y la modernidad arquitectónica. Esta alianza con el territorio se ha materializado además en un impacto económico directo para la comunidad local, puesto que la corporación ha destinado una parte muy significativa del presupuesto total del proyecto a la contratación de proveedores de la región, garantizando de igual modo que la mitad de la plantilla empleada en la ejecución de las actividades fuera de origen local, impulsando así el empleo de la zona.

El primero de los grandes momentos programados tuvo lugar en la céntrica Plaza de la Encarnación, donde el espacio arquitectónico de Las Setas albergó una cita pública y gratuita que congregó a una gran multitud de asistentes. La propuesta artística de la velada se estructuró como un escaparate del talento musical andaluz actual, permitiendo que diferentes generaciones conectaran a través de estilos muy diversos. La noche comenzó con el ritmo del jerezano Raule, quien ofreció su particular mezcla de flamenco y sonidos urbanos, seguida por la aparición sorpresa de Marta Santos, una de las voces con mayor proyección en la música de raíces. El cierre del espectáculo corrió a cargo del dúo Mëstiza, cuyas mezclas electrónicas y folclóricas sirvieron de preámbulo para una masiva difusión en las plataformas digitales gracias a la presencia de creadores de contenido y prescriptores de opinión.
Lejos de limitar la repercusión del lanzamiento a una sola jornada, la campaña extendió su influencia al día siguiente aprovechando la celebración de La Velada del Año VI en el Estadio de La Cartuja. Ante una audiencia presencial masiva y millones de usuarios conectados en directo a través de internet, la marca de refrescos ejecutó un juego visual que tiñó las gradas de iluminación sincronizada. Los asistentes participaron activamente en el encendido de sus dispositivos móviles, destacando dos espectadores cuyos destellos dorados les otorgaron el acceso directo a los palcos principales del recinto deportivo.

El componente sonoro volvió a actuar como el vehículo emocional de la experiencia en el estadio mediante la intervención de la artista Yami Safdie, encargada de reinterpretar la histórica sintonía publicitaria de la compañía ante todo el público. La estrategia de comunicación permitió que las personas integradas en la retransmisión desde sus hogares participaran de forma simultánea en la obtención de prendas exclusivas mediante sistemas de escaneo de códigos interactivos en sus pantallas. Con esta sucesión de intervenciones urbanas y masivas, la multinacional consolida la evolución de su identidad visual, reafirmando su presencia en los momentos clave del ocio juvenil y la cultura popular.
















